Caracas, 7 jul (EFE).- La Guardia Nacional (policía militarizada) lanzó hoy bombas lacrimógenas frente a la catedral de Caracas para dispersar a los simpatizantes del gobierno que perturbaban el velatorio del cardenal Ignacio Velasco, fallecido anoche.
La fuerza antidisturbios de la Guardia Nacional(GN) reforzó a las unidades de la Policía Metropolitana (PM) que desde la mañana mantuvieron escaramuzas con varias decenas de presuntos "chavistas" que se apostaron en las cercanías de la catedral para "festejar" la muerte de Velasco.
Los incidentes hicieron que fuesen pocas las personas que se acercaron hasta la Plaza Mayor de Caracas, donde se encuentra la catedral, para despedirse del cardenal, que será velado hasta el miércoles.
Velasco, de 74 años, era un destacado opositor de Chávez y sus detractores lo calificaron hoy de "escuálido", término usado por los oficialistas para identificar a los enemigos del proceso de cambios que encabeza el presidente venezolano.
Los revoltosos vitorearon a Chávez y colocaron algunos panfletos con la figura de Velasco a la que incorporaron cuernos y rabo, a modo de diablo.
Los sectores pro gubernamentales no olvidan que durante el golpe de Estado de abril de 2002, Velasco fue trasladado en helicóptero por los militares insurrectos hasta la isla caribeña de la Orchila, donde Chávez estaba detenido, para pedirle que renunciase al cargo y legitimase la asonada.
En el mismo golpe, Velasco respaldó con su firma el decreto emitido por el autoproclamado presidente y jefe de la patronal, Pedro Carmona, actualmente refugiado en Colombia, que abolía las instituciones democráticas del país.
A principios de año, cuando ya se sabía que padecía una enfermedad incurable, Velasco afirmó que cuando apoyó el decreto golpista no conocía su contenido, y aseguró que estampó su firma porque creyó que con ello contribuía a normalizar la situación.
Tras el fracaso del golpe, Velasco y la jerarquía de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) adoptaron una posición de bajo perfil frente a la opinión pública, moderando sus opiniones políticas y potenciando las intervenciones de carácter pastoral. EFE
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