Archivo

Frida: entre el arte y el dolor

Frida Kahlo dejó <b>hace medio siglo</b> una vida de sufrimiento, pero sus lágrimas siguen húmedas en las tantas obras donde plasmó sus penas


      
      
    De arriba a abajo: Autorretrato con pelo largo ; Autorretrato con traje típico ; La columna rota ; Las dos Fridas , y Yo y mis loros . | 
         ARCHIVO /LA NACIÓN
De arriba a abajo: Autorretrato con pelo largo ; Autorretrato con traje típico ; La columna rota ; Las dos Fridas , y Yo y mis loros . | ARCHIVO /LA NACIÓN

Sus pinturas más bien parecen espejos. Reflejos de dolor y pena. Como si en los bastidores hubiera escurrido los llantos que mojaron sus sábanas. Como si las mantas sobre las que reposó su dolor se hubieran convertido en lienzos.

No podía ser distinto tratándose de la mexicana Frida Kahlo, la pintora del dolor cuya vida se apagó temprano, a los 47 años, por una neumonía, un 13 de julio de 1954, hoy hace medio siglo.

Pero su legado sigue todavía sangrante, húmedo, como recién coloreado, sobre los muchos autorretratos que piceleó, incluso, tirada sobre esa cama consoladora, en un intento por representar con arte sus sufrimientos.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌