Intrigante y provocadora, la serie estreno The Americans traslada al espectador a los días de la Guerra Fría; en medio de la acción y el suspenso, la relación de Phillip y Elizabeth será cada vez más apasionada y genuina, pero también se tornará aún más intrincada por la escalada del conflicto mundial y las oscuras relaciones que ambos deberán mantener con espías e informantes.
Inesperadamente, Phillip comenzará a sentir una creciente afinidad por los valores americanos y su forma de vida, que pondrá a prueba su vínculo con Elizabeth. La tensión llegará a su punto máximo con la llegada de Stan, su nuevo vecino y agente de inteligencia del FBI.
Como en otro mundo
Aunque no han pasado demasiados lustros, ciertamente en la actualidad aquella realidad se antoja lejana aunque, da alguna manera, seductora y hechizante. No en vano las películas de espías arreciaron por aquella época y ahora, con muy buen tino, Fox hace lo propio en esta serie que ha cosechado los aplausos de la crítica y el favor del público.
Hay que ubicarse en Washington, en 1981. Ronald Reagan acaba de ser elegido presidente de EE. UU. y el clima de paranoia de la Guerra Fría alcanza cuotas casi desconocidas desde los años 60. La URSS tiene espías infiltrados desde hace décadas, espías que llevan una vida completamente normal como estadounidenses medios y que forman parte del muy secreto Directorio S. A.... justamente a él pertenecen Philip y Elizabeth Jennings.
Interesante es la óptica que, sobre The Americans , han esbozado algunos blogs especializados, como vayatele.com: “El tono que sigue la serie en estas misiones, y también al mostrar las investigaciones del FBI, no es el de una serie trepidante, sino que se adapta más al ritmo de unos personajes que, en los 80, no disponían de todos los avances tecnológicos y, que si querían encontrar a alguien, tenían que revisar manualmente montones de expedientes o patearse las calles detrás de él. Todo eso lleva a un estilo más de la ‘vieja escuela’ que se encuadra bien, por ejemplo, en el trabajo de ambientación naturalista de la serie”.
A pesar de la seriedad de la trama, es inevitable que se desprenda de ella una buena cuota de añoranza por aquellos tiempos en que todos los malos de las películas eran los rusos... un mundo que definitivamente, quedó atrás. 1