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Esteban Ramírez: Nada de “pobrecito”

<BOLD>Esteban Ramírez </BOLD> defiende su producción, la cual -siente- no ha tenido el suficiente apoyo mediático y financiero. Más que quejarse, prefiere buscar nuevas rutas de promoción. La taquilla y la crítica internacional están de su lado.

Se podría decir que al cineasta Esteban Ramírez el bautizo de su carrera le llegó con dos fuertes cachetadas. La primera la recibió cuando su primer documental, Sida en Costa Rica (1996), no solo no ganó nada en la muestra de cine en la que participó, sino que la categoría fue declarada desierta. La segunda, le dejó una roncha que, con el recuerdo todavía pica: en el año 2000 participó y ganó con su tercer cortometraje, Once Rosas, pero salió abucheado por razones que veremos más adelante.

Ambas experiencias le enseñaron a Esteban que en este gremio de la producción artística es mejor no crearse muchas expectativas y a tener muy claro que el transitar por el camino elegido, no sería tarea fácil; siempre habrá que sortear zancadillas y serruchos en marcha, prácticas que al parecer pululan en esta tierra bendita.

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