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Espiritistas de fin de siglo

Pioneros Un grupo de costarricenses fue un activo difusor de las ‘ciencias ocultas’ y adversario del catolicismo

Poco es lo que se conoce sobre el origen de las “ciencias ocultas” en Costa Rica. Desde 1858, la librería El Álbum tenía a la venta ejemplares del célebre Oráculo novísimo o sea el libro de los destinos , y quizá creencias o prácticas ocultistas se hayan abierto paso en las primeras logias masónicas, fundadas en la década de 1860.

A comienzos del decenio de 1870, Guillermo Molina publicaba en San José un almanaque que incluía predicciones astrológicas y, en octubre de 1874, el vicario capitular, Domingo Rivas, advirtió a sus feligreses contra la circulación en el país de obras espiritistas, en particular las de Allan Kardec (1804-1869).

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