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El poeta y sus resplandores

El español Miguel Hernández amó la luz, porque vivió entre penumbras.

Hace cien años, Orihuela era un pequeño pueblo alicantino, levantado al pie de la sierra, con su río, sus iglesias y conventos, sus prados y sus rebaños. Allí y entonces nació el poeta Miguel Hernández.

Los biógrafos nos dicen que su hogar era modesto; el padre, comerciante de cabras; la madre, campesina habituada a atender las tareas de la casa. Como no iba a ser de otro modo, al niño Miguel y al adolescente Miguel se le encargaron labores de pastor. Nada mal como escenario: entre cabras, pastizales y colinas, un poeta.

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