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De las calles a los versos

Sobre estas líneas, una foto de Óscar Castro Pacheco, el mismo que aparece en la página de la derecha, solo que unos años atrás. Lo llamaban el “indigente poeta” porque le podía faltar la comida o el cartón para dormir, pero nunca la libreta donde escribía sus versos.

“¡Óscar Castro Pacheco!”, llamaron desde la tribuna. La plaza de la Democracia estaba repleta. Se celebraba la inauguración del Sétimo Festival Internacional de Poesía y los bohemios estaban allí, dispuestos a escuchar.

Cuando lo llamaron, nadie se percató de su presencia, como solía suceder' hasta esa noche. Él hizo lo único que le dictaba el instinto. Avanzó entre el gentío, que se corrió a su paso sin imaginar que él era el Óscar a quien llamaban con vehemencia desde el escenario.

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