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Barack Obama deja en Costa Rica una agenda en crudo

Apoyo para foros mundiales y planes de energía no son ni prontos ni seguros

El menú de la cena del viernes en el Teatro Nacional resultó ser una metáfora de los resultados de la visita del presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

Nada quedó en caliente ni cerca del horno. Los ingredientes fueron variados: locales y externos. Cada plato puesto sobre la mesa implicó un trabajo previo, pero el ornamento tuvo que mezclarse con platos fríos que llegaron a la mano de Obama y de su anfitriona, Laura Chinchilla.

La diferencia es que el salmón, el escabeche, la tarta de tomate y la crema de pejibayes están pensados para servirse así, en frío. En el Teatro Nacional nada se cocina.

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