
El escritor Rodrigo González es un gran lector que aprendió a viajar entre relatos universales y contemporáneos para madurar su primera obra literaria. En medio de esa bibliodiversidad en
Teologías de la liberación, González aprendió a jugar con narrativas sacras, cotidianas, fantásticas, históricas y como si fuera cartografiando convenciones sociales, toma elementos de lo que parece común y los fusiona con lo sacro, el mito y la memoria.
La escena de todos los días se revierte, se desordena, genera un caos postverdadero. En ese caos, González se sujeta de un lenguaje prolijo y pensado para generar emociones y nuevas realidades. Los 12 cuentos construyen un paisaje inesperado que oscila como un péndulo entre hombres lobos, futbolistas de mejengas de barrio, la tragedia de Antínoo, en la Roma histórica y los estigmas de migrantes en La Carpio. Los temas se atan por su carácter transnacional y un estilo muy sensorial.
A medida que se va profundizando en las páginas, se va divisando una posible mitología personal del autor. Unas mitologías. Algo que podría ser una hipérbole de lo anodino. Rodrigo González, filtra su libro de cuentos en una conversación global sobre los nuevos mitos y las nuevas mitologías que explican las sociedades contemporáneas.
En este libro, se parte de lo inesperado, en esos espacios en que lo divino aparece como un personaje de otra historia, de otro espacio y otro tiempo. Es un libro recién publicado con relatos que no envejecen son temporales y atemporales a la vez.
El título Teologías de la liberación hace referencia al movimiento teológico-social que surgió en América Latina en las décadas de 1970 y 1980, y abogaba por un reparto equitativo de la riqueza, la justicia social, y una iglesia más cercana a los pobres. Sin embargo, para el autor, pensar en una teología, frente a la pluralidad de credos y devociones es desconocer la diversidad contemporánea.

En 12 cuentos, entre ellos uno extenso como una novela corta, el autor prepara un coctel de intertextos que viajan por la estructura del pantheon griego, para tomar el pulso de la humanidad que somos y la que podríamos ser.
Teologías de la liberación está compuesto de textos breves, pero con una profundidad particular, porque viaja entre temporalidades y ese retorno a los alcances de las memorias y las afinidades con múltiples cosmogonías, es un trabajo de escritor preciso para lograr ese efecto del tiempo en el que todo parece que sucede hoy, pero no hay tiempo.
Desde la perspectiva del lector hay una invitación a participar en la narrativa, a encontrar similitudes para luego perderse en un desenlace impredecible. Cuanto más interpelado el lector, mayor la capacidad de entrar en el laberinto del autor, que parece estar observándonos a medida que avanzamos por esas 12 puertas.
Rodrigo González eligió una estructura de relatos superpuestos que, al leerlos en el orden de edición, provocan ejercicios para recordar y muchos silencios. El paso por imágenes y geopolíticas que pueden suceder en cualquier ciudad latinoamericana, son rasgos de la aguda experiencia del autor con herramientas de investigación etnográfica, teoría social, filosofía y comunicación.
Estos 12 cuentos se publican luego de muchos años de haber sido escritos, repasan la pandemia incluso antes de que hubiera sucedido, cada texto puede leerse como un microrrelato de una historia que era más larga, pero que luego de años de pulir cada línea plantea un territorio entre ese continente literario.
Rodrigo González entró por un umbral amplio a la literatura, sus teologías de la liberación pueden alterar el orden, el destino por párrafos tan angostos como el pasillo de un bus en el que una mujer se juega la vida por excederse de la hora de queda o mundos personales en el que se debate el perdón al asesino de un hijo.
En Teologías de la liberación confluyen muchos otros libros y una hibridación de géneros que encuentran en el cuento una ventana oportuna para ser narrados. De la misma manera que la ficción también es un vehículo para experimentar con ejercicios de memoria, literatura fantástica, horror, prosa poética, y mitologías.
