Durante buena parte de su vida, el artista Edwin Cantillo (1939-2009) trabajó lejos de los principales circuitos expositivos de Costa Rica. Desde su casa-taller en San Ramón de Tres Ríos, desarrolló una producción artística extensa, marcada por la experimentación y una búsqueda que lo llevó de la pintura figurativa a la abstracción geométrica.
Ahora, una exposición propone acercarse a esa faceta menos conocida de su trayectoria y reivindicar su aporte al arte costarricense de la segunda mitad del siglo XX.
La muestra reúne obras pertenecientes a la colección del Museo de Arte Costarricense (MAC), así como piezas de colecciones privadas y del patrimonio familiar. Se trata de un primer acercamiento institucional a la producción no figurativa de Cantillo, cuya obra permanece poco representada en las colecciones públicas del país.

Nacido en Limón en 1939, Cantillo fue un artista autodidacta que comenzó su trayectoria durante la década de 1960 con una pintura figurativa vinculada al entorno tropical. En las décadas siguientes, su lenguaje evolucionó hacia la abstracción, en un proceso que coincidió con su incorporación al grupo artístico Cofradía, activo entre 1981 y 1986.
Su producción también trascendió las fronteras nacionales. A lo largo de su carrera participó en exposiciones y proyectos artísticos en Panamá, Ecuador, Estados Unidos, Nicaragua, México, Alemania y Francia, según información publicada por Delfino.cr.

Sin embargo, buena parte de su vida artística transcurrió en su taller de San Ramón de Tres Ríos. Cantillo tomó la decisión de trabajar de manera independiente y convertir ese espacio en una suerte de refugio creativo, pero también en un punto de encuentro para artistas y personas vinculadas con el arte.
De la figuración a las formas geométricas
El tránsito hacia la abstracción fue uno de los rasgos centrales de su evolución artística. Las líneas rectas, las figuras geométricas y las composiciones organizadas mediante planos adquirieron cada vez mayor protagonismo en sus obras.
Esa exploración incorporó referencias al arte precolombino y una dimensión espiritual que se manifestó en el uso de la luz, las formas puras y la búsqueda de armonía. En su etapa madura, Cantillo también integró escenas figurativas dentro de composiciones abstractas, así como una paleta cromática relacionada con inquietudes religiosas y la búsqueda de sabiduría.
El historiador y crítico de arte Juan Carlos Flores Zúñiga describió esa transformación en 2021: “Su obra transita desde una pintura figurativa de acento tropical y contemplativo a una abstracción geométrica analítica que sublima su entorno figurativo en un balance formal donde la horizontal indica armonía y la vertical orden. Su producción artística a lo largo de cuatro décadas se enfocó en la razón y la emoción en un perfecto balance de línea-forma y color”.

La experimentación también alcanzó los materiales. En sus primeras etapas predominó el óleo, mientras que hacia el final de su producción incorporó el acrílico y los colores planos, con acabados mates.
La exposición busca reunir una parte de ese recorrido y ampliar el conocimiento sobre un artista cuya decisión de mantenerse al margen de la escena institucional no impidió que desarrollara una obra de considerable alcance.
La exposición Pequeñas grandes verdades permanecerá abierta hasta enero de 2027 en la Sala Herradura del Museo de Arte Costarricense, ubicado en el Parque Metropolitano La Sabana. El ingreso es gratuito y puede visitarse de martes a domingo, de 9 a. m. a 4 p. m. Los lunes el museo permanece cerrado.
