Certamen. Las ideas, los miedos, la realidad y los anhelos de la niñez se reflejan en cientos de historias que llegan cada año a Mi Cuento Fantástico

 2 abril

Los niños cuentan, y mucho. Esto lo demuestra el Concurso Nacional Mi Cuento Fantástico, que ha logrado la participación de más de 45.000 escolares desde su primera edición en el 2012.

Este certamen se ha convertido en un semillero de autores en las aulas, que comprueba que todos los niños son capaces de crear textos propios cuando reciben la motivación y la guía de sus docentes, de los bibliotecólogos y de sus escuelas.

El deterioro ambiental, la violencia doméstica, el acoso escolar, la búsqueda de identidad, la guerra, la paz y los sueños de los niños, están presentes en sus historias, como un reflejo de su entorno y de los temas que a ellos les interesan.

El jurado del certamen –integrado por escritores, periodistas, docentes, publicistas y académicos del área de la educación– selecciona 12 ganadores (primero, segundo y tercer lugares, de tercero a sexto grados de primaria) y otorga 24 menciones honoríficas cada año.

La premiación del 2016 se efectuó el 15 de marzo en el Auditorio Nacional (Museo de los Niños). Hoy, Áncora ofrece a sus lectores uno de los cuentos destacados y presenta a los cuatro autores que obtuvieron primer lugar en esta quinta edición del certamen, coorganizado por el Ministerio de Educación Pública (MEP), la Asociación Amigos del Aprendizaje (ADA), la Universidad Estatal a Distancia (UNED), la Asociación Libros para Todos y la Comunidad de Empresas de Comunicación de Costa Rica.

La antología con ocho textos ganadores de Mi Cuento Fantástico 2016 está disponible en: http://librosparatodoscr.com/miCuentoFantastico/2016/

Un encuentro legendario
Justin Ramón Vargas Fallas escribió el cuento ganador de primer lugar en sexto grado de Mi Cuento Fantástico.
Justin Ramón Vargas Fallas escribió el cuento ganador de primer lugar en sexto grado de Mi Cuento Fantástico.

Atrás quedaron aquellas narraciones populares que asustaban a grandes y niños y que enriquecieron la tradición oral costarricense. Por eso, Justin Vargas decidió rescatarlas en un original relato, con una dosis de picardía, que reúne a tres personajes de leyendas: Una aventura con la Cegua, el Cadejos y la Llorona .

Por primera vez, estos espantos se le aparecen a un niño moderno que se escapó de su casa y que no los conoce, de modo que no se intimida y logra irritarlos con su insolencia. A la vez, les muestra su triste realidad: “estamos condenados a morir de la memoria de Costa Rica”, lamenta la Cegua.

Sin embargo, aquel niño se convierte en su amigo y aliado, decidido a salvarlos del olvido. “Yo leí las leyendas en la escuela y me gustaron mucho; los personajes me impresionaron, especialmente el Cadejos. Entonces se me ocurrió traerlos a la época actual para que la gente se acuerde de esas historias que antes se contaban en familia”, dice.

Justin escribió este cuento el año pasado, cuando cursaba el sexto grado en la pequeña escuela unidocente de su pueblo, La Angostura de Puriscal.

Según cuenta, su maestra lo motivó a participar y él jamás imaginó que su relato ganaría un primer lugar en el concurso nacional, pero está satisfecho por haber logrado transmitir lo que se propuso.

“Las leyendas siempre trataban de dar una lección y, en este caso, el protagonista también aprendió algo, por eso decidió regresar a su hogar”, añade.

Con 12 años, Justin ya ingresó al colegio y afirma que esta experiencia lo motivó a seguir escribiendo, por lo cual espera participar ahora en el Festival Estudiantil de las Artes (FEA), promovido por el MEP.

Letras musicales
En el concurso, Arlyn Sofía Porras Loaiza ganó el primer lugar en quinto grado.
En el concurso, Arlyn Sofía Porras Loaiza ganó el primer lugar en quinto grado.

Primero se propuso escribir una fábula para ofrecer una moraleja; después decidió que su obra debía relacionarse con la música, su gran pasión. Fue así como Arlyn Sofía Porras creó El búho que aprendió a cantar , texto que obtuvo el primer lugar de quinto grado en Mi Cuento Fantástico 2016.

El relato transcurre en un bosque; el búho anhela cantar como un ruiseñor y, por más que lo intenta, no logra su objetivo. Por ello, vive frustrado, hasta que aprende a apreciar su propia voz y se atreve a dar un concierto.

“El búho entendió que su voz lo hacía único. Desde ese día no volvió a ponerse triste por los comentarios de sus amigos; ellos también entendieron que todos tenemos diferencias y que nuestros talentos nos ayudan a expresar lo especiales que somos”, detalla el cuento.

Con 12 años, Arlyn es amante de la música clásica, toca el piano y el violín; es una buena lectora y ahora descubrió que también puede ser escritora.

“Me gusta mi cuento porque enseña que todos tenemos diferentes talentos y no debemos copiar o tratar de ser iguales a los demás. Es mejor ser originales”, asegura.

Con vehemencia expresa que le fascinan los libros y el que más la ha cautivado es la novela Única mirando al mar , del costarricense Fernando Contreras. Actualmente lee La isla del tesoro y opina que “¡está buenísimo!”.

Arlyn obtuvo su primer lugar en el concurso cuando estudiaba en la Escuela de Turrúcares; ahora asiste a la Escuela Jorge Washington, en San Ramón, y ya está pensando el tema de su cuento para volver a participar.

Mirando hacia el futuro, sueña con estudiar Literatura o Filología cuando ingrese a la universidad.

Homenaje literario
Daniela Rojas Hernández, ganadora en Mi Cuento Fantástico 2016 del primer lugar en cuarto grado.
Daniela Rojas Hernández, ganadora en Mi Cuento Fantástico 2016 del primer lugar en cuarto grado.

Don Chayo siempre anda descalzo, desde hace 93 años, y esto lo convirtió en personaje del cuento escrito por su bisnieta Daniela Rojas: Unos zapatos nuevos .

Esta es la historia de una niña que vive preocupada porque su abuelo no tiene zapatos; entonces, organiza una colecta para recaudar dinero con el fin de comprarle un par. Muy emocionada lo lleva a la zapatería, pero resulta que él no acepta el regalo.

“El abuelo me contó que no le gustan los zapatos porque, cuando era niño, su familia era pobre y no había dinero para comprarlos. Fue así como se acostumbró a andar descalzo y eso le gustaba”, narra la autora de 11 años.

Ella comprendió que aquel campesino no quería perder su esencia, aunque ahora viviera en la ciudad.

“Aprendí que cada persona es única y merece respeto. A veces nos disgusta algo de una persona y la forzamos para que cambie, para que se vista mejor o hable diferente, por ejemplo; pero debemos dejar que la gente sea feliz tal y como es”, agrega esta vecina de Desamparados.

Con esta obra, Daniela rindió homenaje a su bisabuelo y ganó el primer lugar de cuarto grado en Mi Cuento Fantástico 2016. El año antepasado también obtuvo un tercer lugar en el certamen, con el título Deja volar tu imaginación .

Leer y bailar ballet son sus pasiones; sus libros favoritos son Pantalones largos y Verano de colores , de Lara Ríos, y la saga de Harry Potter.

“Creo que el haber leído muchos libros me ayuda a tener una imaginación muy abierta para escribir. Estoy feliz por haber ganado dos veces, pero yo les digo a mis compañeros que no participen por ganar, sino porque escribir es una manera de expresar todo eso que pensamos e imaginamos”, manifiesta.

Entre la realidad y la fantasía
En la edición del 2016 de Mi Cuento Fantástico, Daniela Gómez Herrera obtuvo el primer lugar en tercer grado.
En la edición del 2016 de Mi Cuento Fantástico, Daniela Gómez Herrera obtuvo el primer lugar en tercer grado.

Cada tarde, al salir de la escuela, Daniela Gómez se sienta a conversar con sus abuelos. Ellos narran historias sobre su infancia y logran que su nieta se transporte a aquella época, cuando “las calles eran de piedra, se veían más árboles, no había tantas casas ni carros y cero tecnología; los niños jugaban escondido, cromos y bolinchas”.

Así lo describe Daniela en su relato Un viaje en el tiempo , la cual ganó el primer lugar de tercer grado en el concurso Mi Cuento Fantástico 2016. A sus 9 años, esta estudiante de Puriscal escribió la aventura acerca de una pequeña inventora que construye una máquina para viajar al pasado y jugar con aquellos traviesos que ahora son sus abuelos.

“Los protagonistas del cuento somos mis abuelitos y yo; ellos me inspiraron, aunque cambié los nombres al escribirlo. Cuando me cuentan que podían jugar al aire libre, sin supervisión y sin miedo a que les pasara algo malo, imagino qué lindo sería vivir en esa época”, afirma Daniela.

Además de los juegos tradicionales, como los jackses y saltar la cuerda, Daniela ama leer y escribir. Sus favoritos son los Cuentos de mi Tía Panchita , de Carmen Lyra.

“Me encanta que me pongan a escribir cuentos en la escuela; he escrito varios que me gustan porque mezclo un poco la realidad con la fantasía. Cuando hice este cuento para el concurso tenía esperanzas de ganar porque me pareció que había quedado muy bonito”, concluye muy orgullosa.