Por: Danilo Jiménez 14 septiembre

El campeonato va desgranando sus primeras verdades, unas obvias otras impensadas, que ayudan a perfilar un boceto de análisis acerca de cómo puede terminar todo en diciembre.

Que Herediano lidere el torneo no sorprende. Lo que asombra es que vaya arriba con una ventaja pobre sobre Saprissa —18 a 16— y que no haya definido aún a sus estelares del ataque.

Con seis jinetes del gol —Ortiz, Landín, Cruz, Arrieta, Hansen y Núñez— uno se imaginaba a estas alturas una media de goles a favor por encima de 20, pero nada qué ver.

Lo superan Saprissa —18—, Pérez —16—, Alajuelense, Grecia y Santos —todos con 14—, el modesto Limón —12— y el humilde Carmelita —11— que en esto de pelear protagonismo no perturba el sueño de los que pelean arriba.

Una de dos: o las elecciones del técnico a la hora de armar las yuntas han sido un fracaso o el equipo perdió su capacidad histórica para bordar de pie a pie para que el “9” la emboque.

Parece un tema de rendimiento individual, de malas decisiones por parte del delantero, a veces muy lanzado en velocidad para sacudir la red, o en otras seducido por la tentación de patear al bulto y agrandar al arquero.

La nota del campeonato la pone Grecia, por su fervor para intentar jugar bien siempre, aunque a veces no le salga y Saprissa lo cargue de goles, o en otras sí, y depare juegos para grabar y volver a ver como ese trepidante 3-3 del último domingo, en el Allen Riggioni.

A Centeno no lo asustan las palizas y las críticas le sirven para abonar el ego porque aprovecha cada ritual postjuego para reiterar que se mantendrá en la suya, y todo redondeado con un concierto de gestos y ademanes que indigesta a sus críticos.

Que Saprissa aceche al líder era algo que se daba por descontado porque, después de los florenses, es el mejor armado, el que dispone de un gran entrenador y el que la lógica ve en una eventual final cuando el torneo entre en la hora de definiciones.

La Liga del Pato López se parece mucho a un puñado de buenas intenciones, un equipo que como ya escribimos, depende —para bien o mal— de la vieja guardia. Si gana no hay problema, pero, si pierde, corre el riesgo de entrar en crisis porque se piensa que su ciclo ya caducó.

Lo de Pérez no deja de ser sorpresa pues se creía que tendrían prioridad de paso arriba Santos y Limón, en ese orden, animadores del torneo anterior, pero devaluados en este momento por razones diferentes: los verdes por el ajuste forzado de planilla y los santistas porque no tienen para pelear en Concacaf y en el torneo local al mismo tiempo.

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