Entretenimiento

Crítica de cine: ‘La vigilante del futuro’: La memoria es libertad

Actualizado el 02 de abril de 2017 a las 12:00 am

Cuando la tercera dimensión va contra la calidad del filme, es mejor buscar otra opción para verlo

Entretenimiento

Crítica de cine: ‘La vigilante del futuro’: La memoria es libertad

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

La llegada al país de la película La vigilante del futuro (2017), dirigida por Rupert Sanders, viene precedida de alguna cantidad de críticas que le cuestionan su calidad. El problema es que muchos la comparan –pronto– con el manga (vocablo japonés para designar historietas  en general) de Shirow Masamune.

Hay quienes agregan comparaciones con la película animada, de culto, de 1995, dirigida por Mamoru Oshii. Ninguna comparación es válida para juzgar esta versión de Rupert Sanders. Cada texto debe ser analizado desde su propia gramática: cada cual tiene una sintaxis diferente. En cine, el orden y la relación de imágenes tienen funciones propias dictadas por cada realizador.

Este es un error común, por ejemplo, entre quienes relacionan el cine de superhéroes con los cómics respectivos. Lo cierto es que no es fácil trabajar como lo hace el director Rupert Sanders en La vigilante del futuro, con una estampa visual llena de múltiples elementos en aparente dispersión. ¡Aparente!

La transformación de | LA ESTRELLA DEL FILME LE DA HABILIDADES EXTRAORDINARIAS.  SIN EMBARGO, ALGO DE LA MAJOR SIGUE SIENDO MUY HUMANO.FOTO: CORTESÍA ROMALY/ARCHIVO.
ampliar
La transformación de | LA ESTRELLA DEL FILME LE DA HABILIDADES EXTRAORDINARIAS. SIN EMBARGO, ALGO DE LA MAJOR SIGUE SIENDO MUY HUMANO.FOTO: CORTESÍA ROMALY/ARCHIVO.

Una vez planteado ese universo, tanto el guion de William Wheeler como la realización de Sanders no pierden el pulso de lo más importante: la estructuración narrativa y el proceso lógico del dinamismo dramático (la suma de hechos).

LEA MÁS: ‘Ghost in Shell’: la fiebre del manga llega al cine

Cierto que hay momentos en los cuales el filme se estanca, como si pensase más tiempo de la cuenta en lo que sigue y no en lo que sucede, como si se “enclochara”, pero luego retorna bien a su realidad interna, donde es menester señalar que los personajes están bien diseñados.

El filme cuestiona sobre la condición humana, sobre la esencia humana y sobre la ética del acto de vivir y de crear. La revolución futurista de lo tecnológico en relación con la investigación científica se plantea con interrogaciones del todo válidas (es interesante el papel de la doctora Ouelet, personaje bien encarnado por la actriz francesa Juliette Binoche).

En función de esos conceptos, la música de Lorne Balfe y Clint Mansell es mucho más que aceptable: su pentagrama es consecuente. También la fotografía intenta serlo, solo que esa pantalla llena de cosas (edificios, figuras y chunches estáticos o en movimiento) aplana el interés fotográfico de Jes Hall.

De ese marco teórico tampoco escapan las secuencias de acción; aunque, con ellas, es cuando el filme deviene redundante y, si se quiere, ampuloso. Sin embargo, por ahí, el filme se permite trabajar la idea de que la memoria (el “recordar”) es un mecanismo necesario en el ejercicio de la libertad.

La sólida presencia de Scarlett Johansson como La Mayor Miria Killian (los guiños solo cuando son necesarios en un androide con cerebro humano) le da credibilidad al relato y a su congénito pesimismo sobre un futuro robótico.

La vigilante del futuro es filme para recomendar, aunque es preferible no verlo en tercera dimensión, porque su 3D no es el mejor: cansa y es barrera para medir la calidad de la película.

  • Comparta este artículo
Entretenimiento

Crítica de cine: ‘La vigilante del futuro’: La memoria es libertad

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

William Venegas

Crítico de cine y teatro

Filólogo y educador. También estudió Teatro, Estética, Historia del Arte, Filosofía del Arte y Semiótica para hacer lo que quería: crítico de cine y teatro. Fue profesor de Literatura y Apreciación Cinematográfica en la UNA. Escribe para La Nación desde 1991.

Ver comentarios
Regresar a la nota