Más de 3,2 millones de irlandeses están convocados a las urnas

 22 mayo, 2015
 La consulta tiene lugar 22 años después de la despenalización de la homosexualidad en un país donde la influencia de la Iglesia católica, aunque en declive, sigue siendo importante.
La consulta tiene lugar 22 años después de la despenalización de la homosexualidad en un país donde la influencia de la Iglesia católica, aunque en declive, sigue siendo importante.

Dublín.

Los colegios electorales abrieron este viernes en Irlanda para la celebración del referendo que propone autorizar el matrimonio entre personas del mismo sexo mediante una reforma constitucional.

Más de 3,2 millones de irlandeses están convocados a las urnas, desde las 7 p. m. hasta las 10 p. m. hora local.

Los electores deberán responder a la pregunta de si desean o no añadir un artículo a la Constitución irlandesa que dice: "El matrimonio puede ser contratado de conformidad con la ley por dos personas, sin distinción de sexo".

El resultado se espera el sábado por la tarde. En caso de ganar el "sí", sería el primer país del mundo en aprobar en referendo el matrimonio homosexual.

Según los últimos sondeos, el "sí" va con ventaja, aunque la distancia respecto al "no" se ha reducido en los últimos días.

La consulta tiene lugar 22 años después de la despenalización de la homosexualidad en un país donde la influencia de la Iglesia católica, aunque en declive, sigue siendo importante.

Si se adopta la reforma, Irlanda se uniría a los 18 países del mundo, 13 de ellos europeos, donde es legal o está en curso de legalización el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Dichas uniones son legales desde 2014 en el Reino Unido, salvo en la provincia de Irlanda del Norte.

Todos los partidos políticos defienden el "sí", incluido el Fine Gael del primer ministro Enda Kenny.

Los defensores del matrimonio homosexual tienen también el apoyo de las principales estrellas irlandesas del deporte, la música, o el cine, como el actor Colin Farrell o el cantante Bono, de U2.

Frente a ellos, la Iglesia católica de Irlanda y los conservadores han llevado a cabo una enérgica campaña, argumentando que el matrimonio homosexual atenta contra la familia tradicional.