3 agosto, 2014

Moscú. AFP. La crisis ucraniana se ha convertido en un dolor de cabeza para el presidente ruso, Vladimir Putin, atrapado entre las sanciones occidentales cada vez más duras y una opinión pública que avala su apoyo a los separatistas rusos de Ucrania, estiman los analistas.

Durante mucho tiempo, el presidente ruso maniobró, a veces con bastante éxito, para dividir a la Unión Europea . Alemania, su principal socio comercial, siempre fue su principar valedor.

Putin da un discurso donde se encuentra el cañón del Zar, Moscú. | AP
Putin da un discurso donde se encuentra el cañón del Zar, Moscú. | AP

No obstante, el derribo del vuelo MH17 de Malaysia Airlines el 17 de julio por un misil lanzado probablemente por separatistas prorrusos, según Kiev y Washington, y sus 298 muertos, de ellos 193 holandeses, abocó esta semana a la UE a adoptar sanciones económicas sin precedentes contra Rusia, acusada de armar a la rebelión.

Las sanciones, que entraron en vigor el viernes, impedirán, al menos durante tres meses, que los bancos estatales rusos accedan al mercado de capitales europeo y se vendan armas y algunos tipos de equipos petroleros a Rusia.

“Aunque a corto plazo estas sanciones no obligan a Putin a cambiar de política en Ucrania, es posible que lo hagan a largo plazo”, estimó el analista Konstantin Kalachev.

En un país al borde de la recesión, las sanciones quizá puedan dar resultados en caso de que repercutan en la población e incidan en la popularidad de Putin.

El apoyo político de Putin a los separatistas prorrusos de Ucrania (el Kremlin niega cualquier ayuda directa), contribuye a la excepcional popularidad del presidente (más del 80% de apoyo).