5 abril, 2014

Siraj Rehmat Khan, juzgado por violación. Una corte de Bombay dictó ayer las primeras penas de muerte por violaciones en India. | AFP
Siraj Rehmat Khan, juzgado por violación. Una corte de Bombay dictó ayer las primeras penas de muerte por violaciones en India. | AFP

Nueva Delhi. EFE Una mujer se suicidó prendiéndose fuego en el estado de Bengala (en el este de India) después de que un tribunal vecinal castigó a su violador solamente con pedirle perdón tocándole los pies, informaron ayer medios locales.

El suceso ocurrió en el distrito de Malda, cuando la mujer se prendió fuego el miércoles al amanecer después de que se sintiera humillada por el tribunal, relató su marido al diario Times of India .

El lunes, un vecino, Nabin Mandal, entró en su casa, en la que se encontraban los tres hijos de la víctima, y la ultrajó.

Aunque después de conocer lo ocurrido su marido atacó enfurecido al agresor, otros vecinos lo convencieron para que un tribunal de la localidad se encargara del violador, quien fue jugado esa misma noche, pero castigado solamente a pedirle perdón “tocándole los pies”.

Tiempos de cambio. Pero hay un cambio en India respecto a este tema. El 21 de marzo un tribunal de Bombay (este) halló culpables a cuatro hombres por la violación en grupo de una joven de 18 años, en julio del 2013.

La sentencia se basó en la reforma legal aprobada en el 2013 para endurecer las penas por agresiones sexuales, que obliga a cumplir la cadena perpetua hasta la muerte.

La joven no denunció la agresión hasta que un mes después fue violada en el mismo lugar una fotógrafa de 23 años. Tres de los cuatro condenados por este caso y el de la joven de 18 años recibieron ayer pena de muerte; el cuarto fue sentenciado a cadena perpetua.

En otro caso, un tribunal condenó ayer a 24 hombres a diferentes penas de prisión por violar unas 60 veces a una joven de 16 años hace dos décadas en el sur del país.

El tribunal de Kerala condenó a cadena perpetua al cabecilla del grupo, Dharmarajan, un abogado de unos 40 años que orquestó la violación múltiple de la joven.

“Estoy feliz y aliviada porque se ha hecho justicia”, afirmó la víctima en el juzgado. La lucha solitaria de esta mujer y su familia por obtener justicia duró 18 años.