Primer ministro habla de formar un Gobierno, pero no de unidad, como le piden

 27 junio, 2014
Miembros de una brigada llamada Al-Abás, quienes se ofrecieron como voluntarios para proteger los sitios sagrados del chiismo en la ciudad de Karbala, patrullan para detectar cualquier movimiento extraño en la ciudad. | AFP
Miembros de una brigada llamada Al-Abás, quienes se ofrecieron como voluntarios para proteger los sitios sagrados del chiismo en la ciudad de Karbala, patrullan para detectar cualquier movimiento extraño en la ciudad. | AFP

Bagdad. AFP El primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki, admitió ayer que es necesario adoptar medidas políticas, además de las militares, para combatir la ofensiva de los insurgentes yihadistas sunitas que amenaza la integridad del país.

Al-Maliki hizo estas declaraciones durante un encuentro con el ministro de Relaciones Exteriores británico, William Hague, de visita en Bagdad, quien reiteró la petición a los dirigentes iraquíes de unirse frente a los insurgentes que ya han matado a más de 1.000 personas y han obligado a huir de sus casas a cerca de medio millón.

Los rebeldes sunitas del Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL ) lanzaron el 9 de junio una rápida ofensiva en Irak, donde han tomado el control de amplias zonas en las provincias al norte y al oeste de Bagdad.

El jueves, las fuerzas iraquíes lanzaron un ataque para intentar recuperar la ciudad de Tikrit (norte), en manos de los rebeldes, en momentos cuando el presidente de la región autónoma kurda iraquí afirmaba que sus tropas defenderán la disputada ciudad de Kirkuk (norte del país). Horas después, un atentado suicida en un barrio mayoritariamente chiita de Bagdad, dejó al menos 19 muertos.

Dos vías. “Deberíamos actuar en paralelo por las dos vías”, dijo al-Maliki a Hague, según un comunicado.

“La primera es trabajar sobre el terreno con operaciones militares contra los terroristas y sus aliados. En segundo lugar, hay que seguir el proceso político y reunir el Parlamento, elegir un presidente para la cámara y formar el Gobierno”.

El comunicado no dice nada sobre un gobierno de unidad, donde estén chiitas, sunitas y kurdos.

Tanto Estados Unidos como varias tribus sunitas habían pedido que se instaurara un gobierno de unidad nacional sin tener en cuenta los resultados de las elecciones legislativas del 30 de abril, que consideran una farsa, pero el primer ministro descartó la idea.

“Vamos a hacer temblar la tierra bajo los pies de la ignorancia y del extremismo”, prometió el líder chiita Moktada al-Sadr haciendo alusión a los insurgentes sunitas que han conseguido tomar el control de importantes zonas del norte y el oeste de Irak.

Al-Sadr también se mostró contrario al envío de 300 consejeros militares estadounidenses, 40 de los cuales ya comenzaron a trabajar el martes, y dijo que no aceptaría la intervención de potencias.

Posteriormente, fuentes oficiales indicaron que las fuerzas de seguridad iraquíes habían lanzado este jueves un ataque contra Tikrit y recuperado el control de la universidad de esta ciudad del norte de Irak, en manos de los insurgentes, y el presidente de la región autónoma del Kurdistán iraquí, Masud Barzani, afirmó que las fuerzas kurdas de Irak harán todo lo posible para defender la ciudad petrolera de Kirkuk.

Ante el avance de los yihadistas, las fuerzas kurdas tomaron el 12 de junio el control total de esta ciudad que se disputan la región autónoma del Kurdistán y el Gobierno central de Irak.

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