Estructura es clave para retomar zona y permitiría traslado de municiones

 26 febrero

Las fuerzas iraquíes combatieron este domingo a los yihadistas en la parte occidental de Mosul con el objetivo de instalar un puente flotante para cruzar el Tigris, el río que divide en dos la segunda ciudad de Irak, tomada por el Estado Islámico (EI).

Las tropas gubernamentales pretenden unir la parte oriental de la ciudad, en su poder, al oeste donde luchan contra los yihadistas.

De momento el barco es el único medio para unir ambas orillas del río, ya que los cinco puentes sobre el Tigris han quedado inutilizados desde el inicio de la batalla de Mosul en octubre.

"Hemos realizado una importante operación para acercarnos a la zona del puente", explicó el coronel Falah al-Wabdan, comandante de las Fuerzas de Intervención Rápida del Ministerio del Interior.

El área reconquistada por sus tropas estaba llena de minas, explicó, y al menos 44 yihadistas murieron este domingo por la mañana.

"Las unidades de zapadores podrán instalar un puente para que hagamos cruzar material y municiones", añadió.

Decenas de iraquíes dejaron sus casas en la ciudad de Mosul mientras las fuerzas iraquíes luchan contra los yihadistas del Estado Islámico.
Decenas de iraquíes dejaron sus casas en la ciudad de Mosul mientras las fuerzas iraquíes luchan contra los yihadistas del Estado Islámico.

El año pasado, el uso de un puente flotante se consideró como una etapa determinante en la reconquista de Ramadi, al oeste de Irak.

Rápido avance

Desde el inicio de su ofensiva sobre el oeste de Mosul , el 19 de febrero, las tropas iraquíes han avanzado rápidamente desde el suroeste y han retomado el aeropuerto y una base adyacente.

Ahora están apostadas en el barrio de Jawsaq del que expulsaron a la mayoría de los combatientes del EI, pero afrontan una resistencia cada vez mayor de los yihadistas a medida que se acercan a los barrios más poblados del centro.

Según fuentes de inteligencia estadounidense, cerca de 2.000 yihadistas están en el oeste de Mosul, donde recurren a sus tácticas de guerrilla: tiradores emboscados, atentados suicidas y bombas.

Ante la ofensiva de las tropas iraquíes, cavan zanjas alrededor de las casas para desplazarse con discreción y, según comandantes iraquíes, provocan incendios para llenar el cielo de humo y dificultar la labor de la aviación enemiga.

También extienden telas para cubrir los callejones del casco antiguo con el fin de impedir la vigilancia aérea y utilizan a los civiles como escudos humanos, indicó el teniente coronel Abdelamir al Mohamadawi.

En los últimos días, cientos de civiles han huido del oeste de la ciudad para refugiarse en las afueras o en el este.

El EI llegó a controlar un tercio de Irak, pero en los dos últimos años ha ido perdiendo mucho territorio ante las múltiples ofensivas respaldadas por la aviación y los consejeros de la coalición internacional liderada por Estados Unidos.

Patrimonio está destrozado por combates

En la región de Mosul, inestimables sitios arqueológicos se han convertido en aparcamientos. Para Irak, una batalla de envergadura se anuncia para reparar los estragos causados por el grupo Estado Islámico (EI).

Desde hace meses, la reconquista de extensas franjas de territorio por parte de las fuerzas iraquíes permite descubrir el alcance de los daños, "más importantes de lo que se temía", según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

En el 2014, en el apogeo del "califato" proclamado por el EI en Irak y Siria, más de 4.000 yacimientos arqueológicos iraquíes estaban en manos de la organización extremista.

Miembros de las fuerzas de Irak, ayer, en el barrio Dindan.
Miembros de las fuerzas de Irak, ayer, en el barrio Dindan.

Solamente en la región de Mosul, en el norte del país, los yihadistas destrozaron al menos 66 sitios arqueológicos, indica el viceministro iraquí de Cultura, Qais Rasheed, durante una conferencia sobre la rehabilitación del patrimonio cultural iraquí organizada por la Unesco el fin de semana en París.

Algunos yacimientos "fueron convertidos en aparcamientos, varios lugares de culto musulmanes y cristianos sufrieron destrucciones masivas, miles de manuscritos desaparecieron", relató Rasheed.

Apenas queda en pie un 20% de la antigua ciudad asiria de Nimrod, destrozada por excavadoras y explosivos del EI.

Y a unos 30 kilómetros de ahí, en Mosul, donde el Ejército iraquí lleva a cabo una gran ofensiva para expulsar al EI, habrá que esperar al final de los combates para hacer inventario de los daños infligidos a las colecciones del museo.

A su llegada en el 2014, los yihadistas destruyeron valiosos objetos de los períodos asirio y helenístico al considerarlos como símbolos de idolatría.

De momento los hallazgos del Ejército iraquí en su avance por la ciudad son desalentadores. La tumba del profeta Jonás, uno de los santuarios más importantes del país, "está más dañada de lo que pensábamos", aseguró Saleem Jalaf, del Ministerio de Cultura.

Reconquistado en enero, el lugar venerado por muchos "amenaza con derrumbarse por culpa de los túneles cavados por los yihadistas para esconderse y hacer excavaciones", explicó.

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