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Tome medidas para prevenir daños mayores

Muchos de sus males provienen del estrés. ¡Identifíquelos!

Actualizado el 13 de septiembre de 2014 a las 12:00 am

El cuerpo humano tiene muchas formas de avisarnos cuando está sometido a niveles de exigencia intelectual o física excesivos. Esté alerta y présteles atención

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Tomar tiempos para respirar de manera consciente, aunque sean breves, puede contarrestar los ‘malos ratos’ y aliviar la tensión cotidiana. | ARCHIVO.

Santiago, Chile.El Mercurio. La mayoría de los pacientes no son conscientes de que el estrés que padecen es el verdadero causante de sus consultas al médico.

“Hay enfermos que primero van al gastroenterólogo, que les dice que tienen colon irritable. Después consultan al neurólogo por una sensación de adormecimiento en los dedos. Y, finalmente, llegan aquí porque el pelo se les está cayendo. Ahí uno les explica que todo está ligado a la forma de vivir. ¡Todo es estrés!”, manifestó el dermatólogo Raúl Cabrera.

Para él, el cuerpo humano es la mejor alerta ante el estrés: “Pocos órganos son tan demostrativos de lo que pasa internamente como la piel de cada uno”.

Dermatitis (hinchazón y enrojecimiento de la piel), alopecia (pérdida anormal del cabello) y psoriasis son solo algunos de los padecimientos que pueden reflejar estrés.

También está el llamado vitiligo o melancolía. Esta es una enfermedad degenerativa de la piel en la que los melanocitos o células responsables de la pigmentación de la piel, mueren, y entonces, el cuerpo deja de producir melanina – sustancia que da la pigmentación a la piel– en la zona donde ha ocurrido la muerte celular.

Ojo a los cambios. El doctor David Dorón dice que también hay que fijarse en los cambios de hábitos: “Veo a menudo a personas estresadas que han tenido cambios en su estilo de vida: fuman más, suben de peso, aumentan el colesterol, tienen problemas de azúcar. Y todo esto son condiciones importantes para desarrollar hipertensión”.

Dorón advirtió además de que existen investigaciones que han demostrado “un aumento de infartos en situaciones de estrés”.

Problemas de concentración y olvidos son otros síntomas tempranos de tensión que también tienen origen en esa causa.

“Si el estrés sigue aumentando, las enfermedades tendrán más manifestaciones”, añadió Dorón.

Los especialistas recuerdan que la tensión crónica provoca alteraciones en el sistema inmunitario. Por eso, aumentan las probabilidades de resfrío, herpes e incluso potencia los síntomas de alergias, según una publicación en el Annals of Allergy, Asthma and Immunology .

Un estudio finlandés, que siguió a 5.000 personas por cerca de tres décadas, vio que quienes mostraban síntomas de estrés por el trabajo durante la mediana edad, tenían una mayor discapacidad 28 años más tarde.

Además, detectaron que quienes vivieron largos periodos de estrés mientras trabajaban, tenían más problemas en la vejez para realizar actividades diarias, como bañarse y vestirse.

“Es posible que la activación crónica de las respuestas al estrés puedan provocar un desgaste del cuerpo y, por lo tanto, aumentar el riesgo de discapacidad”, explicó la doctora Jenni Kulmala, de la Universidad de Jyväskylä (Finlandia), encargada de ese trabajo.

Otro, elaborado por la Universidad de Yale, señaló que largos periodos bajo estrés pueden causar la disminución de algunas zonas cerebrales.

Por último, una investigación publicada en la revista BMJ Open concluyó que el estrés crónico en la mediana edad aumenta el riesgo de alzhéimer en las mujeres.

Por ello, saber reconocer y tratarlo a tiempo es fundamental.

“La actividad física es un elemento muy importante de incentivar en los pacientes”, destacó el doctor Dorón.

“Lo mismo que desarrollar un aspecto espiritual. Para algunos puede ser ir a la iglesia; para otros, hacer un paseo por la naturaleza”.

En todos los casos, las técnicas de respiración y meditación han dado buenos resultados.

“Nosotros les enseñamos a los pacientes a hacer algo que no es tan fácil: sentarse tranquilo por 15 minutos, tomando conciencia de la respiración. Esto puede ser fijándose en cómo entra el aire por la nariz o cómo se distiende el abdomen. Cuando la persona toma conciencia del proceso, se le pide que no se enganche con pensamientos, y que cuando la mente intente distraerse, que vuelva a concentrarse en la respiración”, detalló.

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