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Un infarto dio vida a libro con 42 recetas de Miguel Casafont

Actualizado el 15 de noviembre de 2014 a las 12:00 am

No se trata solo de comer para sobrevivir. Una nueva tendencia pone especial interés en el comer para estar feliz.

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El chef Miguel Casafont modificó sus hábitos alimenticios luego de sufrir un infarto.

La forma en que alimentamos el cuerpo es responsable de las personas que somos. Aunque parece una afirmación tan categórica como simplista, especialistas de todas las disciplinas coinciden en que es así.

Mas no solo se trata de comer para sobrevivir. Hay una nueva tendencia que pone especial interés en el comer para estar feliz. Sobre eso conversamos con el artista y chef Miguel Casafont, autor de un libro sobre alimentación sana.

Para usted, ¿qué es el buen comer?

El buen comer significa muchas cosas. Es, ante todo, una actitud en la vida; es quererse uno mismo y querer a los demás comensales. El buen comer empieza por la puesta de la mesa, la paleta de color que vamos a usar para combinar la mantelería, la servilleta (de tela preferiblemente), la cubertería, los vasos y copas.

”Luego sigue la presentación de los platos: ¿qué texturas voy a usar y en cuál ángulo dentro del plato va mi comida? ¿Cómo la voy a a presentar? Esto es quizá la mitad de la respuesta. La otra mitad se basa en la experiencia culinaria en sí misma. Buen comer es sinónimo de calidad en cuanto a ingredientes, técnica y receta”.

Un infarto lo hizo cambiar sus hábitos y lo inspiró a comer saludablemente. ¿Cómo alteró esto su vida?

Todo empezó con la agonía de un infarto agudo del miocardio (ataque al corazón).

”Durante años y por herencia genética, mi cuerpo fue produciendo colesterol, el cual se encargó de irse depositando como grasa y, finalmente, logró obstruir las arterias. Después del infarto, pasé de emergencia por una cirugía de tórax a corazón abierto, para una revascularización cardíaca donde me colocaron tres baipases.

”No era que antes comiera mal o no hiciera ejercicio; pero, después de estos eventos, di una vuelta de hoja a mi vida y, por ende, ya no consumo grasas, dulces ni sal. De ahí es que nace la idea de elaborar nuevas recetas y la cardiodieta Casafont”.

Comer es un placer. Sin embargo, comer mal puede ser un atentado para la salud. ¿Cómo evitarlo?

Si estamos malacostumbrados a que solo lo saturado en grasa, azúcar y sal es sabroso, debemos estar conscientes de que esto es una amenaza a la salud. La gente siempre me dice: ‘Pero de algo hay que morir’, y no hay frase que me dé más coraje que escuchar esa excusa.

”Podemos vivir sin cabello, sin una oreja, sin un ojo, pero… ¿sin corazón? No. Ya lo dice el refrán: ‘Somos lo que comemos’. Por eso, antes de llevarnos a la boca ese bocado colmado de grasa, sal y azúcar, pensemos en el daño que nos hará”.

Algunas personas se excusan diciendo que comer saludable es caro y que es difícil preparar los platillos. ¿Cómo los retaría a cambiar?

Muy simple: gastan en un nuevo teléfono, en un televisor o un auto, pero no invierten en comer bien, en su propia salud.

”En este país, la enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte, las estadísticas son de casi 15 infartos al día. Para cambiar de opinión, hace falta mayor conciencia sobre el peligro de la mala alimentación para la salud y demostrarle a la gente que, en el futuro, esos excesos derivan en problemas tan serios como la muerte”.

¿Cuáles son los principios de lo que usted denomina como una cardiodieta?

Basado en mi historia de vida desarrollé lo que llamo la Cardiodieta Casafont, más que un régimen alimenticio es un cambio de hábitos de comida, no solo para pacientes con problemas cardiovasculares, sino para todos aquellos que buscan la alternativa gourmet para una vida saludable. Es comer sin grasa, sal ni azúcar; pero de una manera agradable y nada aburrida; es más, el reto fue ese, hacer de la comida una experiencia maravillosa, una inversión a futuro en pos de la salud.

¿Cuáles serían los consejos que usted le daría a quien decida que es momento de comer saludablemente?

No a la grasa, no al azúcar y a la sal; evitar productos refinados, químicos dañinos y alimentos muy procesados. Leer bien las etiquetas de todos los productos y ejercitarse de manera regular. Dejar de creer en esas tonterías que pululan en las redes sociales y en Internet, sin base científica ni fundamento.

¿Cuáles son los ingredientes más preciados de la cocina costarricense que las personas desdeñan por ignorancia?

Las frutas de temporada, los vegetales, hierbas aromáticas y el consumo del agua. Quizá la gente se acostumbra a una o dos frutas o bien las licuan en un refresco cargado de azúcar, en vez de comerlas sin dulce adicionado. Igual con las verduras: se desaprovechan al hacerlas fritas, aliñarlas con mayonesa o hervirlas en sopas grasientas. Con excepción del culantro, el tico casi no utiliza hierbas aromáticas como el romero, el orégano.

Cuéntenos un poco de su nuevo libro.

Cocina del corazón es el primer libro que hace un paciente para otros pacientes. Se basa en una experiencia propia; no en una teoría escrita por alguien que no la aplica a su vida. Es una dieta diseñada para compartir con todos los que quieren una mejor calidad de vida. Son 42 recetas. Fueron dos años de experimentar para sustituir elementos dañinos e incorporar nuevos sabores. Mis viajes por el mundo fueron la inspiración; adapté recetas clásicas pero sin grasa.

”En este libro se encontrarán con un novedoso estilo de nutrición, no solo para quienes tenemos afecciones cardíacas, sino para todo el que quiera prolongar su vida y ser feliz”.

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