Por: Alessandro Solís Lerici 21 febrero, 2015
Eugenia Quesada, de Fundiapho, y Alejandra Mora, del Inamu, en ‘Telenoticias’.
Eugenia Quesada, de Fundiapho, y Alejandra Mora, del Inamu, en ‘Telenoticias’.

Diez minutos de entrevista, el pasado lunes en la edición del mediodía de Telenoticias , tenían el potencial de lograr profundizar –en la medida de lo posible– en el tema de género y la violencia que, a pesar de la actual legislación, todavía presenta problemáticas semana a semana. Pudo ser una buena oportunidad, sí, pero terminó siendo poco menos que nada.

En el segmento –alimentado en gran parte por el reciente asesinato de una madre de cuatro y el llamado de la Defensoría de los Habitantes a abordar mejor este tema– el periodista Marcelo Castro puso a debatir –como si se tratase de una pelea de gallos– a Alejandra Mora (cabecilla del Inamu y Ministra de la Condición de la Mujer) y a Eugenia Quesada (de Fundación Instituto de Apoyo al Hombre, o Fundiapho).

"¿Cómo se está atacando el problema? ¿Son adecuadas las políticas públicas?", se cuestionó Castro al comienzo, para que la mitad de la entrevista se fuera al caño con una explicación de violencia doméstica por parte de Mora y el malestar de Quesada porque no se aceptó un recurso de amparo para agregar “y contra el hombre” en las pancartas de “no violencia contra la mujer”.

Frases célebres las hubo, claro que sí; como cuando Quesada dijo que el Inamu no se ha dignado a conocer “las verdaderas razones por las que el hombre agrede”, expresión que dibujó caritas tristes en toda la humanidad.

Mosquero. Lejos de ahondar en un tema tan preocupante como la violencia doméstica, la entrevista de canal 7 desperdició la oportunidad

La actitud de Mora tampoco aportó mucho: cuestionó los números de violencia contra el hombre (que existen y también son un problema) y se montó en la carreta de las risas burlonas hacia su contendiente . Fue una lección sobre cómo perder tiempo y oportunidades.

Por un lado, Mora actuó como una bully durante todo el segmento, y por el otro, Quesada desaprovechó la ventana para hablar sobre la necesidad de una institución que combata la violencia en la familia y en todos los ámbitos de la sociedad (aunque algo logró decir al final), pues trató de defender lo indefendible con argumentos débiles.

En el centro, Castro fue incapaz de liderar la conversación más allá de ser el administrador del tiempo de las declaraciones. No se hicieron preguntas que ayudarían a entender mejor el tema, como cuáles son las especificaciones del dato de que 11.000 hombres sufren violencia doméstica en el país, o si es cierto lo que dijo Quesada de que los hombres no pueden entrar al Inamu.

Lo dijo Jon Stewart: “La prensa es nuestro sistema inmunológico; si reaccionamos exageradamente, nos enfermamos más”. Pero, ¿no es eso lo que hacemos una y otra vez? “Si amplificamos todo, no escuchamos nada”, dijo también Stewart, explicando de la manera más sencilla el disfavor que nos hacemos cuando favorecemos la discordia para generar atención. ¿Y cuándo vamos a poder conversar bien sobre esto?

¿Cuándo reflejará la prensa el discurso de muchos que no queremos una pelea de ellas contra ellos, y viceversa; que queremos que se eduque con justicia y que se le enseñe a los niños a investigar el mundo, a cuestionar y a escoger lo que les plazca, tanto en asuntos sociales como religiosos, ideológicos y educativos; que sabemos que el machismo es una enfermedad social que no se erradicará con generalizaciones; que buscamos respeto y fraternidad; y que no queremos que las cosas se resuelvan con violencia ni que ningún ser humano sea visto como un objeto, a pesar de la oferta publicitaria y mediática que recibimos.? ¿Cuándo?