Por: Víctor Fernández G. 5 agosto

Teletica anunció hace unos días la nómina de figuras que pondrá a bailar en la cuarta edición criolla de Dancing with the Stars . Aunque aún es pronto para perfilar quiénes podrían tener mejor impacto en el concurso, echando un vistazo a sus atestados es fácil notar algunos alumnos que parten con ventaja.

Si bien es cierto en estos programas de competencias la habilidad en la pista es indispensable, también la popularidad suma para determinar cuán largo puede llegar un participante (que lo diga el Chunche Montero, que alcanzó la final del 2015 más por pegue que por buen bailarín).

Si tomamos en cuenta el peso mediático de los participantes, es indiscutible que el presentador Víctor Carvajal es quien tiene la mejor plataforma. Se trata de una figura que divide aguas: la gente que lo adora es proporcional a aquellos que no lo soportan. Sin embargo, ante él es imposible no formarse una opinión y no es arriesgado decir que es hoy una de las personas más reconocibles a lo interno del país.

El formar parte de DWTS era casi que inevitable para el carismático Víctor, quien con menos de dos años de vínculo con Teletica ya ha figurado en la mayoría de espacios de producción propia de la televisora ( Buen Día, El Chinamo, Verano Toreado, Toros Teletica, Tu cara me suena y De boca en boca ). A este paso solo le queda por delante presentar noticias del mediodía y sentarse con Mario Segura a hablar del Saprissa los domingos.

Otros que llegan con una buena base de aceptación son la periodista Adriana Durán –símbolo por excelencia del área informativa del canal–, y el locutor y comediante Gustavo Gamboa, cuyo músculo en la radio es una ventaja a considerar.

Harold Wallace cumple el (aparente) requisito de tener un exfutbolista en la pista de baile, siguiendo los pasos que antes transitaron Alonso Solís, Mauricio Montero y Álvaro Mesén. Sin embargo, el retirado lateral manudo no es una figura que hoy desate tantas pasiones, así que si sobrevive en la bailadera será por los buenos oficios de los aficionados alajuelenses nostálgicos.

El gallo tapado de esta edición es el exembajador estadounidense Stafford Fitzgerald Haney. Se trata de uno de los diplomáticos más llamativos que han servido en el país en años recientes y supo darse a querer desde su puesto con todo tipo de iniciativas sociales. Además, Haney tiene carisma, es erudito en distintas áreas y será divertido verlo en el papel del “pez fuera del agua”.

De ahí en adelante, los demás participantes varían en posibilidades: tres exfiguras de Repretel –Natalia Carvajal, Johanna Ortiz y Daniel Carvajal– llegan bailando a tratar de abrirse un espacio en La Sabana (tal y como pasó antes con Maureen Salguero y Jalé Berahimi). En tanto, la chef Sophia Rodríguez está amparada a su arrastre en redes sociales, y la actriz Marcela Ugalde a su trayectoria como una cara familiar del teatro y la televisión.

Para buena fortuna de todos, lo que se haga en la pista también cuenta y un personaje que empiece sin mucho respaldo popular bien puede terminar dando el campanazo si demuestra que el baile es lo suyo (a todo esto, ¿qué se hizo Daniel Vargas?). Por el contrario, un participante querido pero que no baile nada puede cantar viajera a la primera: aquí la tiesera no se perdona (a excepción de al Chunche, claro).

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