Por: Víctor Fernández G. 17 julio

La conversión de un hombre sin fe; el regreso a casa de la reina exiliada; la marcha arrolladora de la hija de la venganza; la unión de dos aliados improbables. Game of Thrones rompió su larga ausencia con un capítulo nutritivo, que sin necesidad de mucha intensidad cubrió todos los puntos obligatorios de la agenda.

La serie de HBO volvió después de más de un año, retomando la trama justo donde la dejó en el 2016. En adelante repasaremos los principales aspectos de Dragonstone, capítulo inaugural de la sétima temporada, emitido en todo el mundo la noche del domingo 16 de julio. Si aún no lo ha visto, sepa que en esta lectura encontrará múltiples spoilers que bien podrían arruinarle la sorpresa. Proceda bajo su propio riesgo.

- Las acciones se repartieron por distintos puntos de Westeros, con actualizaciones de casi todos los personajes principales y secundarios que salieron con vida de la temporada anterior (solo de Melisandre no no se nos dijo nada esta semana). Todo el capítulo está puesto en función de la llegada, al fin, de Daenerys a Dragonstone, la fortaleza que por siglos fue de los Targaryen y cuyo último ocupante fue el desdichado Stannis Baratheon, quien la había abandonado para irse a pelear al Norte. Si bien en todo Westeros se sabe de la inminente llegada de Dany a tierra, su desembarco fue bastante íntimo, con apenas su séquito inmediato atestiguando el regreso de la reina que había partido siendo una niña, años atrás, huyendo a tierras lejanas.

Daenerys Targaryen (Emilia Clarke) finalmente llega a Dragonstone, la antigua casa de su familia.
Daenerys Targaryen (Emilia Clarke) finalmente llega a Dragonstone, la antigua casa de su familia.

En una jugada inteligente de la producción, Daenerys retoma control de la antigua casa de su familia sin decir una palabra, sin que se derrame una gota de sangre o lágrimas. Dragonstone se abre apacible para ella como si recordara que la joven monarca nació ahí, y el instante que la vemos lanzar al suelo uno de los viejos estandartes de los Baratheon contiene un simbolismo demoledor: los Targaryen están de vuelta en casa.

- Donde sí se habló mucho fue en King's Landing. Cersei y Jaime mantienen una conversación necesaria, casi catártica, en la que la reina reconoce que extraña a sus hijos caídos, pero que ahora su prioridad son los vivos: ella, en realidad. Jaime, más realista que nunca, le refuerza que los Lannister se encuentran solos, aislados y odiados, mientras que ella le estepa que Dany vuelve a Westeros de la mano de Tyrion, el hermano que él salvó de la muerte que ella orquestó. Entre esta gente las facturas se cobran a diario.

Cersei arde en odio. Las palabras que usa para referirse a sus adversarias son puro ácido y poco puede hacer Jaime para frenarla. Aún así, la reina no pierde la astucia y se reúne con un posible aliado, tan traicionero como ella e igual de motivado por la ambición y la conveniencia. Euron Greyjoy se entrevista con los gemelos Lannister y se luce con una exposición cargada de humor negro y frases para enmarcar, en la que les ofrece su enorme flota naval. El monarca de las Islas de Acero quiere deshacerse de sus sobrinos Yara y Theon –hoy a las órdenes de Dany– y a la vez hacerse de una reina, y su propuesta de conquista para Cersei es tan descarada como divertida (con burla a la discapacidad de Jaime incluida). Euron es un patán, un personaje despreciable pero a la vez cautivante, que apunta a llenar el vacío de villanía con carisma que quedó en la serie tras la partida del inolvidable Ramsay Bolton.

Los hermanos Cersei (Lena Headey) y Jaime Lannister (Nikolaj Coster-Waldau) buscan aliados a su causa.
Los hermanos Cersei (Lena Headey) y Jaime Lannister (Nikolaj Coster-Waldau) buscan aliados a su causa.

Cersei sabe de las intenciones de Euron y no parece molesta ni asqueada de la idea. Aún así, la reina rechaza inicialmente los avances de su petulante pretendiente, casi por mero trámite. Euron le promete volver con una señal de confianza, que bien puede ser la captura o muerte de alguno de los enemigos de los Lannister (si se aceptan complacencias, las Sand Snakes serían un excelente trofeo y nadie las llorará).

- En Winterfell, Jon Snow reafirma su liderazgo como rey y de paso ubica a Sansa, quien se está convirtiendo en una aliada incómoda, poco feliz de verse relegada a un rol secundario a pesar de ser quien salvó a todos en la Batalla de los Bastardos. Los hermanastros es probable que vean un incremento en la tensión, especialmente por los malos oficios del peligroso Littlefinger, quien sigue sembrando intriga en los oídos de la pelirroja heredera Stark.

Jon pareciera más a gusto con su puesto de mando: las familias norteñas están bien alineadas con sus mandatos (de nuevo, puntos extra a la increíble promotora del monarca, Lyanna Mormont) y sus medidas parecen sensatas: entrenar a cada hombre y mujer en edad de combatir, reforzar castillos cercanos a El Muro, no castigar a las familias de aquellos que se alineron con los Bolton. Sansa tiene más fuego en la sangre y su impetu choca con la prudencia de Jon, él enfocado en los muertos vivientes que avanzan desde el norte, y ella obsesionada con la reina loca que los amenaza desde el sur. Las chispas entre estos hermanos se tornan más peligrosas con cada intercambio.

- En Oldtown, una secuencia muy bien editada nos muestra la monótona y humillante rutina que vive el buenazo de Samwell Tarly todos los días, mientras avanza en su entrenamiento como maestro, pues lo que prometía ser un delirante viaje por los libros de la biblioteca cedió espacio a tareas de servidumbre. Es en uno de estos deberes que Sam, sin querer, nos actualizó sobre el paradero de Jorah Mormont: el caballero caído en desgracia está aislado en un cuarto (¿calabozo?) para enfermos de la Citadel, y desde ahí lo interroga (luego de casi matarlo del susto) si sabe algo de la llegada de Dany a Westeros. Sam, con el corazón en la boca, le dice que no tiene noticias sobre el asunto, aunque es claro que esta conversación continuará en semanas venideras.

A pesar de no contar con el permiso de sus superiores, Sam consigue hacerse con varios libros de la sección prohibida de la biblioteca y así descubre que debajo de Dragonstone hay una inmensa reserva de dragonglass, el material que es capaz de destruir a los white walkers. El dato es de especial importancia para la lucha que se prepara en el Norte contra el ejército de zombis, por lo que Sam envía la información vía cuervo a Jon Snow.

Ahora ya sabemos que Dany está sentada, sin conocerlo, encima del arma que Jon necesita con desesperación. En adelante los contactos entre ellos deberán hacerse más frecuentes, hasta llevarnos a un encuentro que parece tan inevitable como necesario para el climax de la serie (recordemos, por aquello, que Dany vendría a ser tía de Jon, si se termina por confirmar que él es hijo de Rhaegar Targaryen).

 Samwell Tarly (John Bradley) y Gilly (Hannah Murray) viven juntos en Oldtown.
Samwell Tarly (John Bradley) y Gilly (Hannah Murray) viven juntos en Oldtown.

- El mejor segmento del episodio no involucró a los monarcas en disputa, sino a personajes más humildes pero no por eso menos atormentados. Sandor Clegane, el Hound, sigue al lado de la Hermandad sin Estandartes del resucitado Beric Dondarrion y el sacerdote Thoros de Myr. Clegane ya no es el guerrero temible y despiado de las primeras temporadas y, por el contrario, con cada nueva aparición vemos una faceta más vulnerable y humana de quien fuese uno de los peores villanos de la serie.

El grupo toma refugio de la nevada en una casa abandonada, y dentro se encuentran los cadáveres de un padre y su hija. Clegane y los televidentes sí conocen la vivienda y a los fallecidos, pues se trata del mismo granjero al que el Hound robó tras aprovecharse de la hospitalidad que aquel buen hombre le dio a él y Arya Stark, temporadas atrás. El fatal desenlace de aquellas nobles personas cae sobre el Perro como una bofetada, y le vemos realmente conmovido y con arrepentimiento por el mal causado.

En medio de esta crisis moral, Clegane descubre que la marcha hacia el Norte de Dondarrion y sus hombres sí tiene un propósito y que hay un fin divino detrás de todo. En una bella ironía, el Señor de la Luz se le manifiesta a Clegane en las llamas, dándole una clara visión sobre el avance del ejército de los muertos y el punto por dónde podrían cruzar el Muro. Sandor, un hombre sin fe y explícito en su rechazo hacia quienes practican la espiritualidad, es el portador del mensaje divino.

- La serie se despidió, pareciera que definitivamente, de The Twins, los Frey y los fantasmas de la Boda Roja. Si bien el orquestador del asesinato de Rob Stark y su madre Catelyn, el despreciable Walder Frey, murió degollado a manos de Arya Stark al final de la sexta temporada, el nuevo capítulo empieza con el viejo Walder bien vivo, encabezando un banquete en honor a los hombres de la familia Frey, todos tan despreciables como el patriarca. En este punto ya era fácil deducir (aunque no por eso menos satisfactorio) que en realidad se trataba de Arya enmascarada como Walder, y que el banquete terminaría en la matanza de los Frey, tal y como pasó. Con aquellos malnacidos cubriendo el suelo, víctimas del veneno, Arya dio por cerrada su venganza para con los asesinos de su madre y hermano. Luego supimos que la joven ninja avanza decidida hacia King's Landing, con el firme propósito de asesinar a la reina Cersei. Y la lista de muerte de Arya se respeta.

Algunas anotaciones al margen:

-Bran Stark finalmente llegó a El Muro. Aquí la felicitación es para Meera Reed, quien lo arrastró más allá de lo imaginable. Esta muchacha merece una medalla... o algo.

- Dolorous Edd se ve bien como comandante de la Guardia Nocturna. Tiene porte y menos cara de drama que Jon.

- Tormund vuelve a lanzarle su mirada de matador a Brienne. Si bien esa relación no tiene pies ni cabeza, ver el coqueteo del barbudo para con la guerrera ha sido divertido. Lástima que es poco probable que ambos lleguen con vida al final de temporada (el viaje de Tormund a Eastwatch-by-theSea no parece tener tiquete de regreso).

- Primer episodio en incluir a Tyrion en el que el enano no tiene nada qué decir... algo nuevo en él.

- Ed Sheeran se une a la selecta lista de músicos que han aparecido brevemente dentro de Game of Thrones. El cantautor interpretó en este episodio a un trovador soldado Lannister y su inclusión fue un regalo de parte de los productores para la actriz Maisie Williams, quien es admiradora del cantante pelirrojo.

Semana libre: Melisandre, Qyburn, Olenna Tyrell, Ellaria Sand, las Sand Snakes (¡yupi!), y Yara y Theon.

Muerte de la semana: Todo el clan Frey. Nadie lo lloró.

Lo que viene: El plan de Dany y sus leales para enfrentarse a Cersei debería empezar a tomar forma. Además, por lo que ya dejó ver HBO, Arya tendrá un reencuentro con una querida amiga a la que no ve desde la primera temporada.