Syntagma Musicum. El grupo de música antigua cuenta su largo viaje hacia un merecido Premio Nacional

Por: Víctor Hurtado Oviedo 9 marzo, 2014
Syntagma Musicum en pleno: delante (desde la izquierda): Marcela Alfaro, Zamira Barquero y María Clara Vargas Cullell; detrás: José Ábrego, Gabriel Goñi, Isabel Jeremías, Gerardo Duarte, Peter Nitsche y Grace Marín.
Syntagma Musicum en pleno: delante (desde la izquierda): Marcela Alfaro, Zamira Barquero y María Clara Vargas Cullell; detrás: José Ábrego, Gabriel Goñi, Isabel Jeremías, Gerardo Duarte, Peter Nitsche y Grace Marín.

Como algunos parientes, el clavicémbalo es un instrumento pesado, pero se deja llevar. “Una vez lo llevamos a Monteverde cuando la carretera estaba mala”, recuerda la fagotista Isabel Jeremías. “Tampoco pesa como un piano”, añade la soprano Zamira Barquero, y los otros músicos expresan sus recuerdos. Quien no se pronuncia es el clavicémbalo; está en el fondo, dormido, y, como algunos diputados, solo se despierta cuando lo tocan.

El clavicémbalo vive en un salón de la casa de María Clara Vargas Cullell, en Guadalupe (San José), en un bello condominio del tiempo ha: como de juguetería. Sus casas son de cuento, y el visitante ha de adivinar de cuál saldrán Hansel y Gretel.

María Clara toca el clavicémbalo y es –con Zamira– la cofundadora de una aventura musical que ha vivido el presente en el pasado: Syntagma Musicum, grupo de música antigua al que se le ha otorgado el Premio Nacional de Música al Mejor Grupo de Cámara.

El jurado asignó el premio “considerando la excelente trayectoria, el esfuerzo de mantenerse activo año con año, y el alto valor musical de su repertorio”.

Los miembros del grupo son Zamira Barquero Trejos (soprano), José Ángel Ábrego Campos (oboe), Marcela Alfaro Castillo (mezzosoprano), Gerardo Duarte Rodríguez (percusión), Gabriel Goñi (flauta traversa), Isabel Jeremías Lafuente (fagot), Grace Marín (violín), Peter Nitsche (violín) y María Clara Vargas Cullell (clavicémbalo).

Muchos estilos. Entre 1982 y 1993 hubo tiempos pre-Syntagma. Los integrantes se presentaban con varios nombres: Camerata Armónica, Conjunto Barroco Universitario, Ensamble Barroco... “o sin nombre”, recuerda María Clara.

En 1994, la agrupación adoptó su actual denominación en recuerdo del libro Syntagma musicum (1619), del alemán Michael Praetorius (1571-1621).

“El concepto de ‘música antigua’ incluye la creada en la Edad Media, el Renacimiento y el Barroco, pero mayormente se interpreta la de los siglos siglos XVII y XVIII”, explica Vargas Cullell mientras el grupo se alista a empezar uno de sus ensayos de los lunes.

La agrupación comenzó empleando instrumentos modernos, pero, poco a poco, sus integrantes adquirieron instrumentos recientes hechos según los modelos antiguos. Ya no emplean otros porque los instrumentos antiguos y los modernos no pueden convivir en una misma interpretación. “Están afinados de un modo diferente”, anota Peter Nitsche.

“Música barroca” es una expresión acogedora aunque imprecisa. “Los estilos barrocos son diferentes. No son iguales los de Italia, los Francia o los de los Países Bajos, por ejemplo”, afirma el pianista y percusionista Gerardo Duarte.

La música barroca admite la improvisación. “Se llaman ‘ornamentaciones’”, expresa Zamira Barquero, y Duarte halla un punto de encuentro en las improvisaciones barrocas y las usuales en el jazz .

En la música clásica –la siguiente en la historia en Europa–, lo que queda de la improvisación son las cadencias de los solistas. “Mozart y Beethoven eran improvisadores”, afirma Duarte y añade: “Cuando Beethoven estrenó su cuarto concierto para piano, improvisó pasajes para encantar más al público”.

La agrupaciónse presentó ante las ruinas de Ujarrás en febrero del 2008 durante un recital organizado por las embajadas de España y México.
La agrupaciónse presentó ante las ruinas de Ujarrás en febrero del 2008 durante un recital organizado por las embajadas de España y México.

En el barroco temprano, las partituras no indicaban con cuáles instrumentos se tocaban los pasajes: había libertad de interpretación. Esta posibilidad lleva a Syntagma Musicum a adaptar las composiciones al número de sus integrantes pues muchas no se escribieron para nueve intérpretes.

Tradición americana. Syntagma Musicum también recupera el arte de nuestro continente gracias a que el repertorio colonial de algunos países hispanoamericanos se redescubrió en sus catedrales a partir del decenio de 1950.

Desde fines de los años 90, Syntagma interpreta composiciones americanas, y algunas –el caso de las guatemaltecas– incluyen instrumentos nativos, como la marimba. La agrupación emplea ediciones de partituras hechas en otros países, como las realizadas por Aurelio Tello, del Perú.

¿Hay música original de nuestro país? María Clara Vargas Cullell –historiadora de la música costarricense– precisa que no se conservan partituras coloniales; sin embargo, el grupo ha interpretado –en su estilo– creaciones populares, como Indio enamorado , una pieza anónima de Nicoya a la que Syntagma aporta una marimba.

“También hemos transcrito composiciones para coros a versiones instrumentales”, manifiesta el flautista Gabriel Goñi.

Las presentaciones del grupo procuran una unidad, de modo que se interpretan –por ejemplo– solo temas religiosos, o de un país o de una época determinados, manifiesta José Ángel Ábrego Campos. El propósito es que siempre haya un hilo conductor.

Casi todos los miembros del grupo dictan lecciones de música y reconocen que en los estudiantes existe interés en conocer y ejecutar composiciones de hace unos siglos, indica Isabel Jeremías.

Son numerosas las participaciones del grupo en diversos lugares de Costa Rica, como Ciudad Colón, donde acudió al V Festival Internacional de Música de Cámara del 2013. Syntagma Musicum ha logrado el aprecio de los públicos conocedores de otros países. Así, se ha presentado ya en El Salvador (1994), en el V Festival de Música Antigua de Lima (Perú, 2007), y en las universidades de Kansas y Georgia (Estados Unidos, 2009).

En el año pasado, el grupo intervino en el Homenaje Internacional al Padre Soler (músico español del siglo XVIII), actividad que incluyó a un centenar de artistas (cada uno en su país). Asimismo, Syntagma acudió al V Festival de Música Antigua de Guatemala en el 2013. Uno de sus proyectos es grabar discos.

En la otra sala, los instrumentos hacen su propia reunión, imitando a sus dueños: solo esperan a hablar de sus melodías cuando empiece el ensayo.

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Futuro armonioso. Estas serán las próximas actividades de Syntagma Musicum.

Programa de música europea y colonial latinoamericana de los siglos XVII y XVIII:
-Martes 25 de marzo, 7 p. m. Temporada Martes por la Noche, Sala Cullell, Escuela de Artes Musicales (EAM) de la UCR.
-Jueves 27 de marzo, 7 p. m. Temporada Música al Atardecer. Foyer del Teatro Nacional.
-Domingo de 30 marzo, 4 p. m. Temporada Domingos de Recital. Municipalidad de Cartago.
-Del martes 15 al jueves 17 de abril. Festival de Música Sacra de Quito (Ecuador).
-Jueves 24 de abril, 7 p. m. Escuela Municipal de Música de Tres Ríos.

Programa De lo Divino a lo Humano: Música del Siglo XVIII:
-Martes 12 de agosto, 7 p. m. Temporada Martes por la Noche, Sala Cullell, EAM de la UCR.
-Domingo 24 de agosto, 4 p. m. Temporada Domingos de Recital, Municipalidad de Cartago.
-Fines de septiembre. Concierto en el Festival Internacional de Música Antigua de Costa Rica.

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Nombres y apellidos. Enumerar los méritos de los integrantes de Syntagma Musicum tomaría más tiempo que una sinfonía, de modo que solo queda indicar algunos logros.

La soprano Zamira Barquero se ha presentado en numerosos teatros líricos del mundo. Estudió música en la Universidad de Costa Rica, el Conservatorio Liceo de Barcelona, la Escuela Superior de Canto de Madrid y la Escuela Superior de Música de Stuttgart (Alemania). Es directora académica del Archivo Histórico Musical y catedrática de la UCR.

La mezzosoprano Marcela Alfaro Castillo se licenció en música con énfasis en canto de la UCR. Ganó el concurso Jóvenes Solistas en el 2007 y ha participado en las óperas La italiana en Argelia y Carmen, y en la zarzuela Luisa Fernanda, entre otras presentaciones. Enseña canto en la Escuela de Artes Musicales de la UCR y dirige el Coro de Adultos Mayores del Programa para el Adulto Mayor de la UCR.

El flautista Gabriel Goñi es miembro de la Orquesta Sinfónica Nacional. Ha sido flautista principal en orquestas de otros países, entre ellas la del Festival de Música del Pacífico en Sapporo (Japón). Obtuvo la maestría en flauta traversa barroca en la UCR, y ha estudiado en la Julliard School (Nueva York) y en la New World School of the Arts (Florida).

El violinista venezolano Peter Nitsche integró la Orquesta Sinfónica de su país. Es miembro de la Orquesta Sinfónica Nacional de Costa Rica. Ha realizado numerosos recitales de música de cámara con el grupo barroco Música Rhetorica (Venezuela) y el Cuarteto de cuerdas de la UNA. Es profesor en el Conservatorio Castella y en la Escuela de Música de la Municipalidad de Cartago.

Grace Marín estudió violín en la alemana Hochschule für Musik Nürenberg-Augsburg y posee la maestría en Interpretación y Creación Musical en la Universidad Rey Juan Carlos (Madrid).También ha estudiado en la Royal Irish Academy of Music (Irlanda). Se ha acreditado premios internacionales. Ha integrado el Cuarteto Hispano y el dúo Marín- Aguilar (con la pianista Pilar Aguilar).

La fagotista Isabel Jeremías dirige el Cuarteto Phoenix, agrupación con la que ha grabado varios discos compactos. Ha estudiado en la UCR, en la Karlsruhe Hochschule (Alemania) y en la Universidad de Kansas. Ha formado parte de jurados internacionales de concursos de fagot, entre los que se destaca el Concurso para Fagot de la International Double Read Society. Enseña este instrumento en la UCR.

Gerardo Duarte es pianista y percusionista, y domina instrumentos tradicionales, como la marimba y el acordeón. Ha tocado en México, El Salvador, Estados Unidos, Alemania e Italia. Estudió en la UCR y se especializó en Alemania y los Estados Unidos. Es catedrático de piano y música de cámara de la UCR.

La cembalista María Clara Vargas Cullell se ha presentado en Honduras, El Salvador, Guatemala, Panamá, Colombia, Argentina, Bolivia, México, Perú, Estados Unidos y Francia. Estudió en la UCR y en la Universidad de París VIII. Por su libro De las fanfarrias a las salas de concierto: Música en Costa Rica (1840-1940) obtuvo el Premio Nacional en Historia (2004). Es catedrática de la Escuela de Artes Musicales de la UCR, que dirigió. Ha recibido el Premio Nacional de Música como integrante de los grupos Ganassi y Syntagma Musicum.

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Gracias a ellos. La interpretación del repertorio de otras épocas siempre es ardua pues involucra un trabajo de investigación, y el resultado es sobresaliente cuando esta labor la realizan artistas talentosos. Tal es el caso de Syntagma Musicum, pionero en la ejecución de música renacentista y barroca en Costa Rica. El grupo ha difundido obras latinoamericanas y europeas que nunca se habían escuchado en nuestro país. También procura la autenticidad mediante instrumentos similares a los usados en los tiempos que vieron nacer las obras.
Manuel Matarrita, pianista y catedrático de música en la Universidad de Costa Rica.