Por: Dario Chinchilla U. 18 enero, 2015

La música nos afecta de maneras asombrosas: su influjo puede bajarle el volumen al sufrimiento físico, y sus ritmos también podrían ser el espejo de un cuerpo enfermo.

Un estudio revelado recientemente en Estados Unidos sugiere que la audioterapia puede ser una alternativa para aminorar el dolor tras las cirugías en preadolescentes y adolescentes. Asimismo, otra investigación especula que la música de Ludwig van Beethoven podría guardar el secreto de su propio corazón defectuoso.

Ritmos jóvenes

Niños entre los 9 y 14 años que escucharon música de su propia preferencia, como Taylor Swift o Rihanna, experimentaron menos dolor luego de una cirugía mayor.

Esta se presenta como una nueva alternativa para aminorar el sufrimiento posoperatorio sin el uso de anagésicos opiáceos, los cuales pueden causar dificultades en la respiración de los pacientes jóvenes.

Taylor Swift fue una de las artistas escogidas por pacientes jóvenes luego de sus cirugías, cuya música ayudó a aminorar su sufrimiento. | FOTO: ARCHIVO
Taylor Swift fue una de las artistas escogidas por pacientes jóvenes luego de sus cirugías, cuya música ayudó a aminorar su sufrimiento. | FOTO: ARCHIVO

La audioterapia ocupa funciones en la corteza prefrontal del cerebro que –sin música– tendría una mayor capacidad de dedicarse a la experiencia del dolor.

“Hay cierta cantidad de aprendizaje que viene con el dolor. Nuestra idea es que si, uno no piensa en él, tal vez no lo experimentará tanto”, explicó el investigador Santhanam Suresh, en el órgano oficial de la Universidad Northwestern, en Chicago.

Viejos retumbos

Mientras que hay música que es bálsamo, también podría haber otra que esconde un diagnóstico de un corazón afligido..., literalmente.

Un cardiólogo, un historiador médico y un musicólogo analizaron varias piezas de Beethoven y sospechan que algunos pasajes en la música del autor revelan sus arritmias cardiacas.

El estudio –de la Universidad de Michigan y la Universidad de Washington– señala que el compositor alemán sufría de varios males, el más publicitado de los cuales ha sido la sordera. Los investigadores especulan que esta pudo haber agudizado sus otros sentidos, lo cual lo habría puesto en alerta de las inconstancias de su corazón.

Los investigadores tienen la hipótesis de que las arritmias –tan poco comunes– en algunas de las obras de Beethoven podrían ser evidencia de su estado de salud, obras que serían “electrocardiogramas musicales”.