Historia El 31 de octubre de 1955, a los 13 años, el ex-Beatle perdió a su madre, Mary, quien sucumbió víctima de cáncer de mama

Por: Arnoldo Rivera J. 29 abril, 2014

Paul McCartney fue el bajista de Los Beatles, el grupo que sacudió el planeta hace 50 años. Macca toca este jueves en Costa Rica, por primera vez. AP
Paul McCartney fue el bajista de Los Beatles, el grupo que sacudió el planeta hace 50 años. Macca toca este jueves en Costa Rica, por primera vez. AP

En medio del inmenso dolor que sufría en uno de sus senos, alcanzó a susurrarle a su amiga, Olive Johnson: “No quiero dejar a mis hijos”.

Para Mary McCartney no hubo milagro: el 31 de octubre de 1956, horas después de ser sometida a una operación para extirparle un cáncer de seno extendido por su cuerpo, murió a los 47 años.

Su muerte convirtió en viudo a James, de 53 años, y en huérfanos a James Paul, de 13, y Peter Michael, de 11 (el más apegado a ella).

Además, su partida produjo un hueco en las finanzas familiares, ya que su salario de enfermera era indispensable para complementar el de su esposo, inspector municipal de higiene (debía comprobar que los barrenderos hicieran bien su trabajo).

La familia McCarteney siempre supo de aprietos económicos, con todo y el aporte de Mary. Por eso, la pregunta del adolescente Paul (nadie nunca lo llamó por su primer nombre): “¿Qué vamos a hacer sin su dinero?”

De algún modo, un devastado James, quien no cesaba de decir que solo quería estar con Mary, se las arregló.

El día de la muerte de Mary, los dos hermanos lloraron hasta caer dormidos.

Paul rezó durante meses para que Dios cambiara de idea y le regresara a su madre, según narra Peter Brown en Los Beatles: una biografía confidencial.

Una guitarra. En 1956, el rock ya estaba en el planeta para escándalo de los adultos y locura de los adolescentes.

La aparición de Bill Haley y sus Cometas, primero, y de Elvis Presley, luego, tomó al mundo por sorpresa; sobre todo, el Rey, que tenía el atrevimiento, según con la mentalidad de entonces, de cantar como negro música de blancos. Ni hablar de su movimiento de cadera.

En Inglaterra, una variante, el skiffle , que como el rock compartía la noble raíz del jazz , puso de cabeza a los teenagers británicos.

Lonnie Donegan era uno de los más notables intérpretes de ese ritmo y provocó en el joven Paul el deseo de tener una guitarra.

Papá McCartney vio con buenos ojos el deseo, porque él mismo tenía inclinaciones musicales; de hecho, tuvo una pequeña banda llamada Jim Mac Jazz Band. A como pudo, le compró una.

También accedió porque su hijo había empezado a cantar. Nunca se lo dijeron, pero lo escuchaban por la noches.

Con la guitarra en sus manos, Paul quedó literalmente perdido y andaba de acá para allá y de allá para acá. La cargaba a todos lados.

Le costó al principio; pero luego se dio cuenta de que era “zurdo” para tocar, así que la mandó arreglar y santo remedio.

En noviembre de 1956, con su hermano Michael participó en un concurso, el cual perdió; sin embargo, el que descubrió lo que le gustaba actuar en un escenario.

Luego, en julio de 1957, un amigo común le presenta un joven, dos años mayor: John Lennon. El destino hacia Los Beatles había empezado. Años después, con uno de los mayores éxitos del grupo, le rindió homenaje a su madre, Mary, Let it Be, infaltable en los conciertos