Por: Melvin Molina 23 mayo, 2014

Andrés Madrigal, de 25 años, se quedó sin trabajo tras un proceso de reorganización que realizó la empresa para la que laboraba. Él se lo tomó como una oportunidad, y decidió invertir el dinero de su liquidación en desarrollar un negocio.

Ahora tiene su propia tienda donde vende las tablas de su marca Fauna Balance Board ; también es organizador de competencias locales y hasta tiene su propio equipo, al que patrocina con tablas.

Como él, hay varios jóvenes en el país que encontraron en el creciente gusto por la práctica del balance board una oportunidad para crear una microempresa.

Marcas nacionales como Monocafé , Spiral , Fauna, Mojo, Flongo y Ecobalance, entre otras, son una muestra de este auge.

Madrigal recordó que él tiene dos habilidades que sus amigos le reconocen: su habilidad para las ventas y ser el MacGyver del grupo, siempre listo para reparar cualquier cosa.

Por eso, luego de ver una tabla en un bar, se fue a comprar madera, tomo herramientas e hicieron su primer prototipo. Los primeros meses de Fauna Store fueron negativos, pero eso ya es historia y ahora no solo vende sus propias creaciones, sino que distribuye algunas más.

Sebastián Vásquez, estudiante de Diseño Industrial, comenzó en el 2009 junto a su amigo Diego Marín creando tablas de skimboards , que fueran mejores que las que tenían. Todo era un pasatiempo hasta que las solicitudes de amigos que querían comprarles sus tablas, les hizo caer en cuenta que tenían una oportunidad de negocio a desarrollar.

Con el tiempo, incorporaron a otros amigos y socios. Luego, alguien les preguntó si podían hacer una tabla de balance board y, desde entonces, no han parado.

El sello de Monocafé son tablas personalizadas, además de ofrecerlas en longitudes de 60 y 80 centímetros.

Kevin Thorhauge, de 28 años, fundó su marca Spiral Balance Board en el 2012. Él estudio Ebanistería y además le gustaba practicarlo. Un buen día un grupo de amigos le pidió que le hiciera una, y el resultado fue tan bueno que siguió adelante.

Actualmente, sigue siendo el único empleado de su sueño; las tablas las elabora cuando llega por las noches de su trabajo con una empresa estatal y aunque a veces solo duerme cuatro horas, no pierde el interés ni el sueño de llegar a dedicarse a esto de tiempo completo.

Una característica que comparten los diseñadores locales es su deseo de ofrecer productos personalizados. También el mercadeo y venta lo hace, principalmente, desde Facebook o en bares.

Microempresarios como Madrigal además realizaron estudios de mercado y por eso sabe que su público meta son jóvenes con edades de entre los 15 y 25 años, de clase media.