La escultura de plástico inflable Luminarium juega con los rayos del sol para crear un túnel que se adentra en las variaciones del color

Por: Fernando Chaves Espinach 4 abril, 2014

Esta obra de arte se crea con tres elementos: el plástico, los rayos del sol y su presencia. La escultura monumental inflable Luminarium se alza en La Sabana desde este jueves, como parte del Festival Internacional de las Artes.

La instalación es una obra concebida por el fotógrafo inglés Alan Parkinson. Con Architects of Air, se han realizado más de 600 exposiciones de estas estructuras que no se disfrutan de la misma forma dos veces: su color y su ambiente se alteran cuando cambia la luz natural.

Imagen sin titulo - GN
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“Es una escultura que está pensada para poder acercar las artes plásticas a un público muy amplio”, explica la encargada del montaje y parte de Architects of Air, Flor Guerín.

Esta estructura mide 800 metros cuadrados y pesa unos 3.000 kilos. La componen 10.000 piezas cortadas y tejidas a mano y, cuando se infla, alcanza unos 12 m de altura.

“Está hecho con PVC especial fabricado para Architecture of Air; está cortada y pegada pieza por pieza en un pequeño taller de la compañía”, describe Guerín.

El rojo, el azul y el verde son los colores con los que el sol juega para crear estos túneles laberínticos llenos de luz. Cuando uno se coloca en distintos recintos, el propio color de la piel va cambiando, y se producen mezclas inesperadas conforme se avanza en el camino.

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La obra se instaló en la sede de la Organización de las Naciones Unidas en Ginebra y, en su interior, se realizaron charlas sobre violencia de género y la visita de un niño soldado, entre otras actividades de carácter social.

Aún hoy, donde se lleva, sorprende: personas con autismo han dicho aquí sus primeras palabras, según la coordinadora del proyecto.

Recomendaciones. A muchos niños visitantes de Luminarium les parecerá que esta instalación es un castillo inflable, pero no es así.

“La recomendación más importante para poder entrar al Luminarium es recordar que esto es una escultura en la cual la gente se adentra. No es un lugar de juegos ni está pensado para jugar”, advierte Guerín.

El horario de visita es de 10:30 a. m. a 5:30 p. m., y la entrada tiene un valor de ¢1.000. Estará abierto todos los días, excepto el sábado 5 y el domingo 6 de abril, debido a la segunda ronda electoral.

Puede entrar gratuitamente si recorta los cupones que aparecerán en la portada de La Nación cada día durante el FIA. El lunes 7 de abril se publicará en la página 2 del periódico.

Unos 80 personas pueden entrar a la vez, y los turnos de visita son de 20 minutos. No pueden entrar menores sin compañía de adultos.