No es solo el misterio, también es su fino manejo lo que hace de un filme una buena sorpresa

Por: William Venegas 11 abril, 2016

Bien se dice que cuando la protección llega a ser excesiva, se convierte en prisión. Este concepto es del todo significativo en ese valioso filme que ahora nos llega con el título de Avenida Cloverfield 10 (2016), con la admirable dirección de Dan Trachtenberg, ¡su primera película!

Para entender lo dicho, debemos conocer su sinopsis. Nos perdonan si se nos zafa algún dato indebido, porque esta película tiene un guion tan cerrado y coherente en sí mismo, que hay que tocarlo con plumas del más fino pavorreal.

El guion está firmado por Damien Chazelle, Josh Campbell y Matthew Stuecken y narra la historia de una joven, Michelle, quien decide separarse de su pareja. En un momento dado, aprovecha la ausencia del tipo, toma sus bártulos y se marcha sin rumbo cierto.

En carretera, de noche, choca con alguien.

Cuando Michelle recupera el conocimiento, lo hace en un sótano convertido en búnker, diseñado para sobrevivir en él y sin poder salir al exterior: es una celda bajo tierra y su carcelero se llama Howard. El celador le dice a Michelle que la recogió para protegerla de “algo” que sucede afuera.

Como espectador, uno mismo no sabe dónde está la verdad. El misterio y su manejo se convierten en lo esencial del filme. Aquí, el trabajo de Dan Trachtenberg es inolvidable por el mejor talento mostrado. El filme falla por su débil final, pero no es culpa del director: está en el guion y no lo podemos mencionar.

Avenida Cloverfield 10 es película que crece en dinamismo dramático, que aumenta su tensión con el desarrollo del relato, que mejora –secuencia a secuencia– gracias a las virtudes de la puesta en escena y al gran manejo de las más distintas imágenes.

Por supuesto que las actuaciones son superlativas y dan más misterio a los enigmas del relato. Hay que imprimir lo que ni una manada de sombras puede ocultar: la eximia, brillante y suprema actuación de John Goodman.

Bien se dice que el arte histriónico es un combate donde es necesario jugarse la piel; pues bien, Goodman no solo se la juega, sino que se la arranca y deja todo con su personaje, desde el detalle milimétrico hasta más allá del fornido cuerpo de que goza este señor.

Johann Wolfgang von Goethe decía que el carácter se educa en la tempestad, así como el talento se educa en la calma. Esta percepción bien la logra la actriz Mary Elizabeth Winstead con su personaje Michelle: ella marca muy bien el desarrollo de su personaje, de la calma a la tempestad.

Con ritmo intenso, con puntos de giro excelentes porque son cambios dramáticos justos, con magnífico cálculo del tiempo, con ejemplar manejo de la música (¡enorme!) y de la fotografía, todo es suerte de glosa que viene a aumentar el intenso carácter dramático de esta película.

La atmósfera genial lograda por su director es parte de su ejemplar aliento narrativo. No debe existir razón que nos impida ver una y otra vez este filme.

Ficha técnica

EE.UU.,2016

GÉNERO:DRAMA

DIRECCIÓN:Dan Trachtenberg

ELENCO:Mary Elizabeth Winstead, John

DURACIÓN:103 Minutos

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