Promete levantar perfil político de cartera con competencia técnica y liderazgo proponiendo políticas públicas que mejoren calidad de acceso a Internet aunque admite carencias en recursos y personal.

Por: Juan Fernando Lara 20 mayo, 2015
RÓNALD PÉREZ.
RÓNALD PÉREZ.

El nuevo ministro de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones (Micitt) responde las preguntas con rapidez y sin asesores junto a su silla.

La voz se le oye casi solemne, mezclada con algo que parece seguridad en sí mismo. Quizás se deba a que es doctor en Computación e Informática con énfasis en Ingeniería de Software o a que ha ganado varios premios como investigador y académico.

O bien, quizá porque dice conocer el sector que le tocará tutelar como político, un sombrero que se pone por primera vez.

Como tal, Marcelo Jenkins promete devolverle la credibilidad a la cartera con el segundo presupuesto más pequeño del Gobierno y sin capacidad de ejecución de proyectos.

El responsable de regir las telecomunicaciones buscará que este ministerio desarrolle más músculo político para echarse en hombros el liderazgo en temas como mejores velocidades de acceso a Internet, tributación digital y el Expediente Digital Único en Salud.

Recibe este Ministerio tras el peor escándalo desde su creación y por el cual se fueron sus jerarcas. ¿Cómo planea devolverle el peso y la credibilidad que requiere en la agenda nacional?

Históricamente, el Micitt ha tenido poco peso político, poco brazo operativo y ejecutivo, recursos limitados, y eso se hace más prominente con el traspaso del viceministerio de Telecomunicaciones, porque le imponen al Micitt –que antes estaba muy limitado a la comunidad científica– la gran responsabilidad de regular el mercado de telecomunicaciones, pero sin darle músculo político.

”Usted me pregunta cómo devolverle la credibilidad. Yo les dije a mis subalternos desde la primera reunión que lo que vamos a hacer; lo haremos con competencia técnica y liderazgo, uno que proponga construcción de políticas públicas respecto a las telecomunicaciones por un lado, y ciencia y tecnología por otro”.

En un país donde suele evaluarse el desempeño de sus gobiernos por sus primeros 100 días, ¿cuáles serán sus prioridades en el próximo trimestre?

Es un tiempo muy corto y considerando que llevamos ya un cuarto de la administración, yo entré tarde. En 100 días, debemos sacar a la mayor brevedad posible el Plan Nacional de Telecomunicaciones, que sigue como borrador. Ha recibido 138 observaciones de la sociedad civil, las cuales vamos a atender, debemos también revisar lo de las metas e indicadores y, eventualmente, aprobar eso para enviarlo al señor presidente para que lo convierta en un decreto. Esa es la prioridad. El sector está esperando de parte del Gobierno este plan para proyectar sus inversiones en los próximos cinco años.

"El ministro de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones tiene que trabajar mucho y gana poco, dado el aspecto político y responsabilidades que posee", Marcelo Jenkins. 

”Paralelo a ello, en telecomunicaciones debemos revisar, y también es prioridad, el reordenamiento del espectro radioeléctrico que está pendiente”.

¿Y la polémica redacción en el proyecto para una nueva ley de radio y televisión?

Ese intento de proyecto está del todo desechado. Estamos impulsando un plan de ley muy simple, de un artículo, donde se derogan 13 artículos de la legislación actual que incluyen multas y sanciones muy severas y que son una amenaza para la libertad de prensa, así como de libre empresa para el sector de radioemisoras y televisoras. Esto es solo un primer paso.

”Hacia adelante, debemos pensar en un proyecto de ley que tome en consideración, y hablamos de varios años plazo, el traspaso a tecnologías digitales de la radiodifusión.

”Lo tercero es el canon por el uso de las frecuencias y luego el uso eficiente del espectro, de forma que las concesiones realmente se utilicen y tengan cobertura nacional. Luego de 80 años de radio en el país, seguimos teniendo serios problemas de cobertura y eso debe revisarse tanto a nivel técnico como jurídico”.

¿Qué hará el Ministerio sobre la necesidad de mejorar las velocidades de acceso a Internet y su cobertura para no perder competitividad ante países rivales en el sector de servicios?

Aquí hay retos importantes. Quizá uno de los problemas persistentes es la escasez de banda ancha nacional: la alámbrica y la inalámbrica. Y, el costo de la conexión de banda ancha, semiancha o inalámbrica es relativamente asequible a la gran población, pese a los problemas de cobertura que tienen algunas empresas celulares.

”Pero donde tenemos serios problemas es en los accesos de banda ancha alámbrica al hogar, por el costo de la última milla y la escasez de tecnología. Tiene que hacerse algo que permita banda ancha real y permita a las empresas de telecomunicaciones llegar con el triple-play al hogar: Internet, telefonía y televisión.

”Hoy la banda ancha alambrada es cara, poco disponible y tremendamente costosa de instalar y mantener. Los números de banda ancha promedio del país andan en 2,4 megabits por segundo; esto es la mitad o un tercio de las velocidades en países desarrollados donde se habla de 25 megabits para arriba. En el caso de los hogares ticos, no están dispuestos a pagar más de $100”.

A lo mejor con ayuda de Sutel y de Fonatel...

Bueno, el segundo reto es mejorar la comunicación y coordinación con la Superintendencia de Telecomunicaciones (Sutel) en el desarrollo de los proyectos del Fondo Nacional de Telecomunicaciones (Fonatel). Esa comunicación en el pasado no ha sido fluida. Una de las primeras reuniones que tuve fue con los tres directivos de Sutel. Quedamos de reunirnos periódicamente porque la coordinación del Poder Ejecutivo con la Sutel para la ejecución de fondos de Fonatel debe hacerse desde el Micitt. En ese sentido, el conocimiento que tengo de los funcionarios de Sutel y de Fonatel creo que nos ayudará a fortalecer la relación para que se ejecuten esos fondos de la mejor forma y lo antes posible.

Su carrera no ha sido política. ¿Por qué ser ministro en una coyuntura en la que el Gobierno ya perdió a tres en un año?

Porque el señor presidente me lo pidió y porque yo soy de este sector, conozco el sector. Creo que si uno ha sido beneficiado con becas al exterior para hacer estudios, adquiere un compromiso moral con el país. El ministro de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones trabaja mucho y gana poco, dado el aspecto político y responsabilidades que posee. Todo el mundo sabe eso y si nos metemos acá, es porque nos gusta y creemos que podemos hacer la diferencia.

Micit
Micit

¿Cómo ejercerá la rectoría que le toca al Micitt en temas como Mer-Link, tributación digital o expediente de salud? Un liderazgo tecnológico podría tener a Mer-Link en todo el Gobierno Central en un año. ¿No lo cree?

Creo que tiene que haber políticas técnicas claras sobre cuál debe ser el rumbo de esos desarrollos tecnológicos de tecnologías digitales.

”Usted me está hablando aquí básicamente de tres sistemas de software que son cruciales. Creo que ese liderazgo técnico debe emanar del Micitt y en parte por eso escogieron para este puesto a alguien de tecnologías digitales, que entiende de ese mundo, lo cual me parece totalmente apropiado, dada la coyuntura. Podemos proveer ese liderazgo desde el Micitt aunque tenemos muy poca gente acá. No somos muchos, pero somos buenos. Creo que aquí hay gente que sabe del tema y puede orientar.

”Ahora, hay que entender que el Micitt tiene la rectoría, pero no la ejecución de proyectos. En el caso de Mer-Link, el decreto anterior lo puso en Hacienda.

”Lo vamos a empezar a coordinar de cerca con la parte de compras públicas del Ministerio de Hacienda, que tiene a su cargo la adaptación de Mer-Link y, además, se hará con el Expediente Digital Único en Salud”.

Sin duda, telecomunicaciones es el área más compleja. Considerando que el nuevo viceministro es un abogado con una maestría en comunicación política, sin relación directa con temas de telecomunicaciones, ¿cómo piensan manejar esa parte tan intensa que es tutelada por el Micitt?

Vamos a tener comunicación directa y fluida con el viceministro Emilio Arias. Es importante que el ministro y el viceministro hablen constantemente y, en el tiempo que llevo en el puesto, lo hemos hecho así. Tenemos una coordinación y relación de confianza muy estrecha. Creo que eso es importante para poder creer uno en el trabajo de otro.

”En el caso de don Emilio, es un excelente abogado que conoce mucho la Administración Pública y, en el caso de la parte de Telecomunicaciones, es importante conocer la parte regulatoria. En ese sentido, creo que él aporta mucho con su perfil, el cual sirve de complemento al mío.

”No soy abogado, soy informático de carrera. Me parece que hacemos una mancuerna interesante”.

Usted me ha hecho pensar en el Consejo Nacional para Investigaciones Científicas y Tecnológicas (Conicit), después de todo, es el brazo técnico del sector. En su visión, ¿podría esa institución volverse el ente asesor del Micitt para hacer política pública?

El Conicit tiene una serie de funciones que, en este momento, sería bueno revisar a la luz de la nueva realidad de transformaciones que ha sufrido el Micitt y el sistema nacional en ciencia y tecnología. Pero creo que la revisión debe ser completa de todo el sistema (...), hacerlo con otros organismos, comisiones, consejos que quizás se han duplicado y duplicado.

Le doy un ejemplo, en este momento hay 13 comisiones, todas relacionadas con cuestiones de ciencia, tecnología, telecomunicaciones e innovación, que se han creado a través de los años. Y el Micitt tiene participación en todas. Una de las ideas que tenemos es configurar una única gran comisión de tecnologías digitales que agrupe a comisiones dispersas que ven temas paralelos. Ese tipo de consolidaciones son las que buscamos para hacer el proceso más fluido, más flexible.

Hablando de tecnología, ¿atisba algún tipo de tecnología que podría serle provechosa a este país durante la próxima década? ¿Ciudades inteligentes, por ejemplo?

Hay varias de esas y son tecnologías muy relacionadas entre sí. Usted menciona ciudades inteligentes, pues ya hay un primer paso que es ciudades digitales. Estamos trabajando con la Municipalidad de Grecia para hacer un plan piloto allá y probar tecnologías a pequeña escala, para saber cómo podrían ser las ciudades digitales primero y luego ir hacia la ciudad inteligente. Creo que Costa Rica tiene una gran fortaleza en ese sentido al ser un país pequeño, con población aún pequeña, bien educada y bastante usuaria de tecnología.

Relacionado con eso, hay tres tecnologías disyuntivas que están cambiando el mundo y las menciono rápidamente. Primero, el Internet de las Cosas, que se relacionada con las ciudades inteligentes, porque hablamos de tener miles, quizás millones, de sensores, cámaras, pequeñas computadoras, escondidos en el ambiente registrando datos de temperatura, video. Esto puede ayudar a administrar edificios, fincas, el tráfico en las calles.

Esa Internet de las Cosas, que son dispositivos de bajo costo, pueden hacer una gran diferencia en la administración en general. El segundo tema es el uso de computación en la nube, que se usa a nivel nacional pero los números que hemos visto indican que su uso más allá de cosas como Gmail, Dropbox, es todavía incipiente en el país.

Hablando de eso, ¿cree que nuestras instituciones públicas, que tanto se afanan en tener su propia nube privada, podrían algún día convivir dentro de un gran servicio en la nube para todo el Estado? Compartiendo recursos quizás se caerían menos las páginas institucionales, lo que afecta a los usuarios...

Absolutamente, no tenga la menor duda. La razón por la que no se ha hecho es porque tiene toda la lógica del mundo y a veces la administración pública va en contra de la lógica. Tenga por seguridad que desde el Micitt vamos a impulsar ese tipo de proyectos. No somos un ejecutor pero vamos a impulsar ese tipo de política pública y con el músculo político podemos ir a la Presidencia y convencer a todas las instituciones públicas, incluidos gobiernos locales, de que hacia eso vamos. Tal vez sea una o dos o quizás sea una nube híbrida.

El diseño lo haremos de camino, pero obviamente hay que aprovechar esa tecnología por el bajonazo en los costos de pagar licencias para uso de ‘software’. Imagínese que la administración pública en Costa Rica está gastando alrededor de $400 millones al año en compra de tecnología de información y licenciamiento. Eso es solo la compra de tecnologías, no incluye el costo del alquiler de los edificios, ni del agua, luz o teléfono. Eso es casi un 1% del PIB anual. Yo me pregunto, ¿cuál es el aprovechamiento que estamos recibiendo de esa gran inversión en tecnología? Es algo que deberíamos empezar a medir. Son tan maravillosas las nubes computacionales que todo mundo quiere la suya. Por algo será.

Lo menciono porque a amazon.com nunca se le cae la página, ni a eBay. No puede ser que a ellos nunca se les caigan el servicio y a nosotros se nos caen los nuestros cuando pedimos citas para licencia o cualquier otro trámite público en línea ...

Cualquier página se puede caer y cualquiera se puede hackear. Hasta al Pentágono se les han metido pero usted tiene razón. La otra tecnología que puede servirle mucho al Estado es el análisis de datos. Cuando usted tiene computación en la nube e Internet de las cosas, usted tiene una gran cantidad de datos. Quién va analizarlos y visualizarlos, sacarlos a la luz pública para, por ejemplo, analizar los flujos de transporte. Quisiera por ejemplo saber cómo se transportan las personas en el Gran Área Metropolitana.

Y dando garantías a las personas de la seguridad de sus datos, obviamente.

Claro, eso tiene grandes retos pero igualmente lo tiene el Expediente Único en Salud. Con cualquier tecnología digital vamos a tener esos cuidados como sucede en otros países del mundo.