Acompañante de conductor fue llevado al hospital con golpes en tórax

Por: Katherine Chaves R. 1 noviembre, 2012
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Un camión cisterna que transportaba aguas negras se quedó ayer sin frenos, arrasó una floristería y luego se incrustó en la cochera de una casa.

El accidente ocurrió hacia las 9:15 a. m., 150 metros al norte del Mercado Central, en San Pedro de Poás, Alajuela, cuando el camión transitaba por una pendiente.

En el vehículo viajaban el chofer y dos acompañantes. Según la Cruz Roja, solo trasladaron a uno de ellos, de apellido Badilla, hasta el hospital de Alajuela por presentar varios golpes en el abdomen y tórax. Dentro de la casa y la venta de flores no se reportaron personas heridas.

Mario Steller, oficial de Tránsito, atribuyó el accidente a una falla en los frenos del camión.

Añadió que se le realizó una prueba de alcoholemia al chofer y a sus acompañantes. “El resultado dio negativo”, aseguró Steller.

Geovanny Madrigal, conductor del cisterna, dijo: “Como a 100 metros de la vivienda (afectada), toqué el freno y el camión no frenó. Lo volví a tocar y no frenó. Por eso, calculé pasar por los corredores de las casas para que me ayudaran a frenar”.

Sin embargo, un testigo, Roque Vargas, apuntó que el camión viajaba a gran velocidad, minutos antes de sufrir el accidente.

“El vehículo venía rapidísimo. Primero se llevó una floristería y luego llegó hasta la casa.

”Entré todo asustado (a la venta de flores) a ver qué había pasado, pero, gracias a Dios, no había nadie en el negocio”, relató Vargas.

El camión tiene sus papeles en orden. “Debía presentarse a Riteve en abril próximo”, aseguró Berlioth Herrera, vocera de Riteve.

Gran susto y pérdida. La dueña de la vivienda afectada, Marta Castro, comentó que todo fue muy rápido.

“Yo estaba sola, iba a entrar al baño y escuché un ruido muy fuerte. Me quedé esperando a ver qué pasaba, y ahí fue cuando vi que el camión ya estaba aquí dentro (en la cochera). Gracias a Dios, no pasó nada y todos estamos bien”, narró.

Mientras, Guiselle Bolaños, propietaria de la venta de flores, lamento la pérdida de su negocio.

“Es la única fuente de ingresos que tenemos”, afirmó.

Ana Isabel Bolaños, hermana de Guiselle, presenció de cerca el aparatoso accidente.

“Vi que en la floristería había pasado algo, y un muchacho me confirmó que fue ahí donde se dio el accidente. Me vine porque, supuestamente, ella (Guiselle Bolaños), o la empleada, estaba trabajando.

“Todo quedó destruido, pero, por dicha, no había nadie en el negocio. Siempre se abría a las 10 a. m.”, expresó Ana Isabel Bolaños.

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