En su primer día de vuelta en la alcaldía de la capital, reveló sus prioridades y su cercanía al espacio que lo vio crecer como político.

Por: Carlos Soto Campos 2 diciembre, 2016
Johnny Araya.
Johnny Araya.

Johnny Araya regresó a la Municipalidad de San José para iniciar su quinto mandato un lunes 2 de mayo, a las 6:40 a. m. Esa mañana llegó al plantel junto al edificio municipal, en donde lo esperaban varios trabajadores de mantenimiento vial y las cuadrillas de limpieza. Los trabajadores se organizaron para darles una bienvenida a Araya y a sus vicealcaldes.

Araya estaba por reencontrarse con la institución a la que llegó en 1982 como regidor y que luego dirigió como ejecutivo municipal y alcalde.

Quizá las elecciones municipales de este año hayan sido opacadas en la memoria colectiva por varias tragedias, pero Araya tiene claro que el 2016 fue crucial para su carrera.

Para Araya, regresar a la municipalidad no solo es tomar las riendas del “cantón más importante del país”, sino, entrar campante a la arena política después de abandonar la contienda presidencial en el 2014.

Carrera

En una sala adjunta al despacho de Araya, todos los sillones dirigen a una mesa central que luce, bajo un vidrio, su banda de alcalde. Este es un recordatorio simbólico de que el cantón de San José –el más poblado del país– emitió 23.925 votos con su nombre, la mayor cantidad de votos hacia un candidato en todo el país.

Los ventanales de la oficina en el quinto piso del edificio municipal miran con dirección al sur del cantón, hacia distritos como Hatillo y San Sebastián. Entre estas dos localidades y Pavas, Araya recibió más de 13.500 votos.

El alcalde, que al cierre de este período, en el 2020, acumulará 19 años en el poder, sabe que esta vez tratará con una ciudad distinta.
El alcalde, que al cierre de este período, en el 2020, acumulará 19 años en el poder, sabe que esta vez tratará con una ciudad distinta.

“Cuando volví acá, quería que quien ocupara la silla fuera un Johnny Araya diferente, un Johnny Araya que sea más cercano, más abierto, más humilde, que le dedique más tiempo (a la municipalidad), con más pasión”, manifestó Araya en una entrevista realizada a finales de octubre.

“Aún cuando me siento orgulloso de lo que yo he hecho con la municipalidad en el pasado, siento que ahora estoy dando el máximo de lo que podía dar”, exclama.

El alcalde, que al cierre de este período, en el 2020, acumulará 19 años en el poder, sabe que esta vez tratará con una ciudad distinta. El deseo de ver en San José una metrópoli se ha extendido entre los costarricenses e incluso algunos se han mudado al centro.

Estos nuevos habitantes de la capital serían “más personas demandando servicios”, dice, y lejos de preocuparse por esta posibilidad, Araya se emociona. Él espera que al finalizar su mandato la población del cantón josefino haya aumentado en al menos, 10.000 habitantes.

En su primer día de trabajo, Araya se reunió con sus gerentes, con el jefe de la Policía Municipal y con las jefaturas de aseo público.

Sin importar los colores o las condiciones de su regreso, la entrada de Araya a la municipalidad el 2 de mayo fue festiva.
Sin importar los colores o las condiciones de su regreso, la entrada de Araya a la municipalidad el 2 de mayo fue festiva.

Desde el primer día, quiso alejarse de aquel alcalde que, en el 2013, fue señalado por la auditoría municipal por tan solo cumplir el 27% de sus promesas.

Una de sus primeras obras visibles en este nuevo período fue recarpetear 15 kilómetros de carretera. Para esto debió hacer modificaciones en los presupuestos y contrataciones directas. No fue sencillo, pero Araya le atribuye el logro a un “nuevo paradigma” que trata de impulsar.

“Desafortunadamente estamos en un país en donde el ritmo en el que se hacen las cosas es terriblemente lento. Hay una cultura burocrática que está afectando servicios y obras. Yo he querido enfrentar eso y a la concepción del tiempo, con una cultura ejecutiva para que tratemos de que las cosas salgan”, explicó el alcalde, de 59 años.

Araya ha tratado de ser ejemplo de esa cultura ejecutiva por años. Como “ejecutivo”, lo caracterizaron sus asistentes para esta semblanza y así lo han descrito otros trabajos en la Revista Dominical.

“Él sabe quién le sirve para una cosa y para la otra y un alcalde, así como un gerente, se tiene que rodear de gente de confianza y que le responda a esa velocidad y a ese ritmo de trabajo que él quiere”, manifestó Carmen Azofeifa, su encargada de prensa.

Arena política

Aunque estudió para ingeniero agrónomo, Araya se ha dedicado a la política desde 1982, cuando se volvió regidor del Concejo Municipal de San José. En su voz se oye la experiencia de hablar tan a menudo en público: es sereno y explica cada hecho como si lo hiciera frente a una audiencia.

Solo abandona ese tono para contrarrestar los cuestionamientos. Cuando le pregunté si además de los aprendizajes, su abandono de la contienda presidencial le había hecho perder algo, contestó con un “no” fulminante, a la defensiva.

Inmediatamente, regresó a la voz tranquila, la de político: “En este proceso, creo que todo fue ganancia. Pude reafirmarme como dirigente político, mi trayectoria como alcalde y me parece que no puedo anotar algo que haya perdido”.

En esta nueva ocasión como alcalde, Araya llegó con la mayoría en el Concejo Municipal, 10 de las 11 sindicaturas y ocho regidores –cuatro propietarios y cuatro suplentes–; todo eso de la mano del partido Alianza por San José, uno que lo acogió en sus filas en el 2015.

Sin embargo, en sus primeros meses de función como alcalde crecieron las tensiones entre Araya y el presidente de la agrupación, José Zamora. Zamora acusó a Araya de exigirle su renuncia a la presidencia del partido. Luego, Zamora usó los medios de comunicación para pedirle a Araya renunciar al partido.

“Alianza por San José ya no le pertenece a una persona, me parece que fue manejado como un partido que era propiedad de alguien y ahora es un partido de muchos”, explicó Araya, quien afirma tener el apoyo de los regidores y la asamblea de Alianza por San José.

En su primer día de trabajo, Araya se reunió con sus gerentes, con el jefe de la Policía Municipal y con las jefaturas de aseo público.
En su primer día de trabajo, Araya se reunió con sus gerentes, con el jefe de la Policía Municipal y con las jefaturas de aseo público.

Esta es la primera vez que es alcalde por ese partido. De Liberación Nacional debió partir tras desertar de la contienda por la Presidencia.

“Fue un episodio muy doloroso, muy duro. Me tocó enfrentar una situación muy adversa ante la opinión pública y ante mi propio partido, algo que llevó a una suspensión”, dijo.

Le señalo a Araya que dijo “mi propio partido”. ¿Hablaba en tiempo presente o pasado? “En este momento no es mi partido”, responde. ¿Regresaría? “A como está ahora Liberación, no me animo a regresar. Siempre creí que Liberación requería un proceso de renovación de su proyecto político –que no lo veo– y renovación de sus liderazgos –cosa que está por verse–”, manifestó Araya.

A finales de noviembre, la Sala Constitucional respondió a una petición de Araya para declarar inconstitucional el reglamento con el que se le sancionó en el PLN, abriendo la puerta para que el alcalde regresara al partido. El reclamo de Araya se extendió en junio, cuando ya llevaba un mes en ejercicio.

“Dependiendo de qué pase en el futuro cercano, podría reconsiderarlo, pero en este momento no me animo a regresar a Liberación”, explicó Araya.

Día uno

Sin importar los colores o las condiciones de su regreso, la entrada de Araya a la municipalidad el 2 de mayo fue festiva. En el edificio Municipal –que él mismo bautizó José Figueres Ferrer– y los terrenos aledaños, lo esperaban colaboradores que han trabajado con él.

“Desde el miércoles anterior al regreso de don Johnny, le comenté que había gente buscando hacerle un recibimiento, tanto las personas del edificio como los de las cuadrillas. No iba a tratarse de un acto protocolario ni formal, porque era algo que nació de la gente”, comentó Danny Vargas, asistente de Araya y su jefe durante la campaña.

Araya llegó a las 6:40 a. m. al plantel adjunto al edificio municipal, donde fue recibido por quienes mantienen las vías y limpian las calles de la ciudad.

“Un detalle curioso es que las mismas personas de los sindicatos, los más adversos a la jerarquía, como ANEP, fueron de los que lideraron más emotivamente el recibimiento. Con un megáfono de ellos lo saludaron”, agregó Vargas.

Aunque estudió para ingeniero agrónomo, Araya se ha dedicado a la política desde 1982.
Aunque estudió para ingeniero agrónomo, Araya se ha dedicado a la política desde 1982.

Luego, cerca de las 8 a. m., el alcalde se desplazó con sus vicealcaldes y algunos regidores a la plazoleta frente al edificio municipal.

“Fue un día feliz, muy feliz; pude reencontrarme con viejos amigos, viejos compañeros de trabajo mientras recorría las oficinas. Fui piso por piso a visitar a los empleados, la gente me abrazó y me tomó la mano; me llenaron de energía positiva para reiniciar un nuevo período como alcalde”, explicó.

Cerca de las 10 a. m., el nuevo alcalde llegó al quinto piso escoltado por un grupo de funcionarios que celebraban su regreso. Después de dar un último saludo, Araya entró a su despacho para iniciar el día de trabajo.

Unos meses antes, después de un debate entre los candidatos a la alcaldía, Araya subió los cinco pisos del edificio José Figueres Ferrer por la gradas, saludando al personal. Pero el 2 de mayo, esta caminata por el edificio significó algo distinto: su regreso definitivo y el inicio de su carrera contra el tiempo.

“Yo siempre he dicho que don Johnny tiene gran capacidad de cambiar de página. Él no se queda ahí quieto, sino que dice ‘esto pasó, pasemos de página, vamos para adelante’”, explica Carmen Azofeifa, su coordinadora de prensa. “Hay otros que se quedan ahí lamentando”.