2 julio, 2014

São Paulo. AFP. El joven Xherdan Shaqiri fue la figura de Suiza en la derrota 1-0 de ayer contra Argentina en los octavos de final, pero su descarado talento no le alcanzó para superar a su modelo, el súperastro Lionel Messi.

El menudo Shaqiri, al que llaman el “Messi de los Alpes”, fue un peligro constante para la frágil zaga albiceleste.

De las botas del mediapunta del Bayern de Múnich, de 22 años, nacieron las mejores oportunidades del equipo helvético, que buena parte del choque se refugió en su cancha a la espera de un chispazo de inspiración de su joven y talentoso líder.

Después de un inicio intermitente, Shaqiri se hizo presente en el partido creando dos excepcionales ocasiones de gol pero sus compañeros no estuvieron a la altura.

Xherdan Shaqiri sacó provecho máximo del Mundial para mostrarse, después de una temporada de pocos minutos en el Bayern Múnich. | EFE
Xherdan Shaqiri sacó provecho máximo del Mundial para mostrarse, después de una temporada de pocos minutos en el Bayern Múnich. | EFE

En el minuto 28 agujereó la defensa sudamericana en una internada por la derecha pero el extremo Granit Xhaka, que recibió el pase de la muerte, remató raso y el portero argentino Sergio Romero pudo despejar con el pie.

Al poco de iniciar la segunda mitad, hizo otra venenosa incursión por la derecha pero esta vez el delantero Josip Drmic, aún más desmarcado, disparó fuera.

Con el paso de los minutos se fue agigantando la figura de este centrocampista ofensivo de 1,69 metros, que pisaba la pelota con atrevimiento y no dudaba en hacer caños a los defensas. Más de un “che” salió avergonzado de la cancha.

En la prorroga, con Suiza buscando los penales, sus compañeros le buscaban para que aguantara la pelota, rogando que aún tuviera aliento para un solitario contraataque.

Y el musculoso delantero, a quien le sobra fuerza, se echó el equipo a la espalda y hasta se encaró con el árbitro por obstaculizarse en una jugada.

A diferencia del partido anterior, en el que anotó un triplete ante Honduras para asegurar la clasificación, esta vez el gol no le sonrió a Shaqiri, quien tuvo que resignarse ante una jugada de museo de su modelo Messi que acabó en el gol definitivo de Ángel Di María.