9 junio, 2014

Río de Janeiro. EFE La selección de Inglaterra aterrizó ayer en Brasil, donde los pupilos de Roy Hodgson tratarán de aprovechar la relativa calma que se vive en un cuadro, liberado por primera vez en muchos años de excesivas y poco realistas expectativas, para tratar de brillar con luz propia en la Copa del Mundo.

Escarmentado por los continuos fracasos, Inglaterra no llega a las semifinales desde el Italia 1990, el entorno de la selección inglesa no se atreve a situar al equipo de los “tres leones” entre los máximos favoritos al título.

Una circunstancia que, sin ninguna duda, aliviará la presión sobre Hodgson y sus jugadores, que tendrán un durísimo arranque de torneo ante los italianos.

Tres partidos que los ingleses prepararán en el estadio Cláudio Coutinho de Río de Janeiro, un complejo deportivo situado dentro de un fuerte militar del Ejército Brasileño, enfrente de la playa y del Pan de Azúcar, uno de los íconos turísticos de la ciudad.

Wayne Rooney (izquierda) y Frank Lampard, dos figuras indiscutibles de Inglaterra, arriban con su selección ayer en Río de Janeiro. | AP
Wayne Rooney (izquierda) y Frank Lampard, dos figuras indiscutibles de Inglaterra, arriban con su selección ayer en Río de Janeiro. | AP

“Han sido tres estupendas semanas de preparación. El equipo ha ido creciendo y el ambiente que se vive es de moderado optimismo y un razonable grado de confianza, pero ahora es cuando empieza el fútbol de verdad”, señaló Hodgson en declaraciones que recoge la página web de la BBC Sport.

Inglaterra, campeona del Mundo en el año 1966, llega a Brasil sin conocer la derrota durante la fase de preparación, tras imponerse por 3-0 a Perú en Wembley y empatar con Ecuador (2-2) y con Honduras (0-0), el sábado pasado, en Estados Unidos.

El duelo con los hondureños sirvió para comenzar a perfilar el once que previsiblemente alineará el técnico Roy Hodgson el próximo sábado ante Italia en Manaos.