El nacional disfrutó el podio más histórico de su vida a más no poder

Por: Daniel Jiménez 20 mayo, 2016

¿A quién no se le erizó la piel al ver a Andrey Amador vestirse de rosado este viernes? Esa sensación que generó el tico a muchos se vio reflejada de primera mano en su sonrisa nerviosa al subirse a la tarima principal del Giro de Italia, como líder general.

Amador se llegó al podio para apoderarse de la maglia rosa y antes de sonreir, saludó a los seguidores que se encontraban en la localidad de Cividale del Friuli, Italia.

El ciclista costarricense levantó sus brazos en señal de triunfo y qué victoria... se convirtió en el primer centroamericano en portar la maglia rosa.

Posteriormente, el nacional recibió como premio a la mascota del Giro, el lobo Lupo Wolfie, y recibió el beso de las modelos que están en la premiación del giro.

Esto sucedió al frente de sus padres Raiza Bikkazakova y Rodolfo Amador, también en la señal de televisión que transmitió TDN para Latinoamérica.

El nuevo líder general de la competencia no estaba familiarizado con el champagne, de hecho, le costó abrirlo. ¿Qué le pudo haber pasado por la mente en ese momento? Sus triunfos, sus lesiones, sus constantes caídas, pero también el sentimiento de país que vio a su capo cruzar la meta a lo grande.

Una vez abajo de la tarima principal, en la intimidad de la celebración, Amador se fundió en un abrazo con su novia Laura Segú, luego a su mamá, Raisa, y a su padre, Rodolfo.

Amador saldó una cuenta pendiente, pues luego de quedar en el cuarto puesto en el Giro del 2015, reveló a La Nación que deseaba vestirse de rosado.

Un año después lo conquistó, luego de una ardua preparación y una mente incansable. Si bien apenas empieza la montaña, el corazón de Amador demostró que está listo para lo que le espera.

El tico disfruta hoy su mejor momento en una vuelta grande y llena de ilusión a muchos costarricenses.

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