Ángel di María tuvo que recurrir a un tanque de oxígeno para mitigar el malestar.

 27 marzo, 2013

El Universal México. La altura de 3.650 metros sobre el nivel de mar de La Paz pasó factura a los jugadores de la selección argentina, pues mientras Lionel Messi vomitó en el medio tiempo del partido, Ángel di María tuvo que recurrir a un tanque de oxígeno para mitigar el malestar.

Al final del partido de ayer martes jugado en el estadio Hernando Siles, los argentinos sacaron el empate 1-1 ante Bolivia, resultado que los acerca un poco más al Mundial de Brasil 2014, sin embargo, el esfuerzo fue mayúsculo, al grado que los visitantes tuvieron que ir constantemente a la banda para tomar “tragos” de oxígeno.

A Messi se le vio más cansado de lo usual y en cada descanso del partido trataba de recuperar el aliento.

El segundo tiempo empezó con retraso debido a que La Pulga estuvo vomitando en el vestuario.

“Sufrimos mucho en lo físico”, reconoció Messi. “Es terrible jugar acá. Es un esfuerzo muy grande. En una jugada de velocidad cuesta mucho recuperarse”.

Agregó que “hay compañeros que estaban mareados, con dolor de cabeza”.

Por su parte, Di María, en una jugada en la que recibió una falta y tuvo que ser sacado en camina, aprovechó para tomar un tanque de oxígeno y darle una bocanada para curarse de los mareos, producto de la altura boliviana.

Al final, el empate dejó satisfechos a los argentinos, que dejaron atrás el trago amargo y pueden concentrarse en seguir su camino rumbo a Brasil 2014.