Cuenta con 11 trofeos de campeonato local, siendo el más ganador en la historia de esta categoría. Actualmente sigue compitiendo en mancuerna con su hermano Gilberto Villegas.

 4 julio
Alexander Villegas observa como sus hijas luchan en la arena por conseguir una victoria.
Alexander Villegas observa como sus hijas luchan en la arena por conseguir una victoria.

En el mundo del voleibol de playa costarricense, todo aquel que logre conseguir cinco títulos del campeonato criollo será recordado, de manera simbólica, como "el Rey de la playa".

Alexander Villegas no dudó en ir más allá y cosecha hasta el momento, pues se mantiene activo, once títulos, por lo que internamente en la Fecovol (Federación Costarricense de Voleibol), y a manera de broma, le llaman "el Bi Rey de la playa".

"Es todo un talento, nadie ha conseguido lo mismo en la categoría y ahora es entrenador, pero no deja de lado la competencia porque todavía juega y lo hace al más alto nivel", expresó Álvaro Castro, encargado de prensa de la disciplina en los Juegos Nacionales.

Espigado y de contextura delgada, con asomo de experiencia en los ojos y seguridad en el saludo, Alexander se considera una persona de pocas palabras; él se expresa con más amplitud en la arena.

Prueba de ello, además de la oncena de títulos a nivel local, cuenta con dos segundos lugares en el campeonato NORCECA de voleibol, el logro más importante del país en la categoría, un noveno lugar en los Juegos Panamericanos y seis fechas del Tour Mundial, siendo la posición número trece su mejor puesto.

Las épocas doradas el Bi Rey las ha escrito junto a sus tres escuderos preferidos: Zlatko Piskulich, Jonathan Guevara y Gilberto Villegas, su hermano. Ellos saben cómo potenciar y complementar a la perfección el gran talento de Alexander.

De izquierda a derecha: Larissa Villegas y su hermana Camila en plena competencia.
De izquierda a derecha: Larissa Villegas y su hermana Camila en plena competencia.

El presente también le sonrié, aún compite en busca del oro, pero ahora su pasión se divide en dos, pues también es el entrenador de sus dos hijas, Camila y Larissa.

Las "zarigüellas", apodo que se ganaron por ser hiperactivas, parecen llevar esa cualidad hasta la arena: se mueven con mucha habilidad, sigilosas pero listas para responder con la mejor jugada posible, toda vez que la arena, la distancia o el buen tino de sus rivales no se los impida.

Cuando se les pregunta por su papá se alegran, pero no encuentran las palabras correctas que describan el verdadero papel que él desempeña.

"Se siente más confianza, toda la experiencia que tiene nos la transmite y entonces todo es más facil", dijo Camila con sonrojo, poco habituada a las entrevistas.

Ser padre y entrenador es todo un reto; han trabajado duro para balancear las cosas y ese esfuerzo se nota en las expresiones de Alex.

"Es bastante difícil, hemos luchado para no confundir los dos papeles y creo que sí logramos esa parte; creo que cuando es entrenamiento me pongo un poco más serio, más bravo y exigente, pero cuando estamos fuera ya pasan cosas diferentes", analiza Alexander a manera de introspección.

Considera que jugar voleibol de playa ahora es mucho más sencillo que en su tiempo, cuando tenían que viajar y empezaban a entrenar casi a los 20 años. Ahora hay canchas en un montón de lugares y los niños inician entrenamientos desde la escuela.

Todo ese sacrificio que tuvo que hacer para llegar a tener tanto éxito es lo que Alexander intenta traspasar a sus hijas, para que conozcan lo que es el esfuerzo y le saquen provecho a todas las facilidades con las que cuentan, pues tienen incluso una cancha en la casa.

"Yo trato que cueste, que sepan que hay que entrenar y dar el mayor esfuerzo para poder llegar a ser alguien; todo muy fácil, creo que no vale la pena. Ellas tienen un horario los sábados que tienen que entrenar fijo y estas semanas antes de los juegos pues casi todos los días", cuenta el técnico, con un semblante un poco más serio, como si estuviera entrenando.

Cuando se trata de anécdotas, duda; vuelve a ver sus hijas, que siguen sonrojadas; busca la mirada de su esposa y esta no duda en salir en su auxilio con una gran sonrisa pues tiene la historia perfecta.

"Hace dos años, en los Juegos en San Carlos, verlas jugar en un charco, era demasiada el agua que caía y se hizo una poza. Fue divertido verlas en el charco lavándose las manos; Larissa, como fue hace dos años estaba más pequeña y el balón mojado pesa mucho; imagínese la dificultad para el saque", recuerda muy claro Mónica González, la orgullosa mamá; era su primera competencia.

La familia Villegas González vive y respira voleibol, es el tema que domina sus conversaciones y es difícil alejarlo... Alexander es el Bi Rey de la playa y sus hijas... sus hijas son sus herederas, aquellas que ansía ver desde afuera, cuando él ya no sea el capitán del barco.

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