La temperatura le restó emociones a un juego bastante enredado en ofensiva

Por: Katherine Chaves R., Randall Corella V. 1 marzo, 2014

Guápiles. Santos y Carmelita dividieron honores ayer, en un juego sin goles, soso y enredado, que tuvo a la alta temperatura caribeña como principal protagonista.

El carmelo Ignacio Quesada (15) intenta despojar del balón al delantero guapileño Wálter Chévez. Un ordenado equipo de la barriada logró traerse un punto ayer de la difícil cancha del Ebal Rodríguez. | CARLOS BORBÓN
El carmelo Ignacio Quesada (15) intenta despojar del balón al delantero guapileño Wálter Chévez. Un ordenado equipo de la barriada logró traerse un punto ayer de la difícil cancha del Ebal Rodríguez. | CARLOS BORBÓN

El sol del mediodía y la humedad se mezclaron para convertir la gramilla sintética del Ebal Rodríguez en un baño María que terminó chamuscando el espectáculo.

Aunque los locales llevaron peligro en los primeros minutos, con un remate de Argenis Fernández –desviado por un zaguero– y un cabezazo de Crisanto Esquivel que pasó besando el horizontal,

el juego cayó en una modorra de la que pocos pudieron sacarlo.

La etapa inicial transcurrió sin un dominador claro. Los dos equipos se trabaron en la mediacancha, tratando de hilvanar alguna que otra opción de peligro.

Carmelita se salía a veces del embrollo, con Brandon Poltronieri y José Adrián Marrero pegados a las bandas, ensayando diagonales y algunos remates, pero con la brújula perdida.

Y aunque Santos tampoco se adueñó del partido, tuvo al 31’ la opción más clara de abrir el marcador, en un remate de Wálter Chévez que Ignacio Quesada salvó de la raya.

Al final de la primera parte, dio la impresión de que el único que ganaba era el calor, quizás el responsable de los planteamientos cuidadosos y las escasas emociones.

Misma receta. El arranque de la segunda parte, hizo pensar que sería una historia distinta. Santos se acercó con un disparo de Starling Matarrita pegado al palo, y Carmelita respondió con uno de Verny Ramírez sobre el horizontal.

Pero el juego volvió a ser más de lo mismo: lucha en la mediacancha, nulas acciones de peligro y un bochorno adormecedor.

Solo un trallazo de Víctor Chavarría, que Adrián De Lemos repelió con los puños, y un cabezazo del mexicano Antonio Salazar que Ronny Fernández tapó con el mismo método, hicieron que el público se saliera del sueño.

Conforme se acercó el final, los carmelos se aferraron al orden para amarrar el empate y, además de terminar más enteros que los santistas, casi se van con un botín mayor, de no ser porque De Lemos se rifó el físico para tapar un remate de Carlos Clark en el último minuto.