Por: Daniel Jiménez 20 noviembre, 2016
 Aún no se tiene claro cuántos meses deberá estar el defensor fuera de las canchas. | ARCHIVO.
Aún no se tiene claro cuántos meses deberá estar el defensor fuera de las canchas. | ARCHIVO.

Redacción

Desde el pasado 26 de junio no portaba más la banda de capitán del camerino, pero su voz era incuestionable. Aún tenía mando por su trayectoria en los pasillos del Saprissa. El exfutbolista Gabriel Badilla dejó el fútbol y pasó al área de mercadeo del club. Por ese motivo conocía aún más la realidad de la institución. Seguía el trabajo de la planilla muy de cerca.

Badilla falleció este domingo a las 7 a. m. y la noticia tomó por sorpresa a sus antiguos compañeros de muchas vivencias. De esos con los que se comparten alegrías, pero más las tristezas. Con los que ganó títulos y se ayudó a salir adelante de sus caídas, como en el 2013, cuando lo operaron del corazón y corrió el riesgo de dejar el fútbol.

Los jugadores del Saprissa se encuentran concentrados previo al que iba a ser el primer clásico de la cuadrangular y, como a muchos, los tomó por sorpresa la noticia de su fallecimiento.

El rumor empezó en las redes sociales donde algunos jugadores comenzaron a observar lo sucedido. Sin embargo la versión oficial llegó en el desayuno, cuando el técnico Carlos Watson informó sobre el fallecimiento de Gabriel Badilla.

Los jugadores que más tiempo compartieron con él sintieron gran consternación, las lágrimas y el silencio se apoderó del momento. Su otrora capitán había partido. Murió.

Los futbolistas se dieron consuelo. Se comunicaron con familiares. Fue un balde de agua fría. Mala manera de empezar un domingo o cualquier día. Máxime que estaba previsto visitar a la Liga en el Morera Soto. Su gladiador se había ido.

Los morados cayeron en razón de que El Gladiador ya no estaría más de manera física con ellos. La noticia golpeó con fuerza.

Inmediatamente no faltaron las palabras de aliento. Ese apoyo grupal que suele verse en estas circunstancias. No es fácil. Compartieron con él más allá de la cancha. Eran amigos, cada domingo, jugara o estuviera en el banquillo, estuvo analizando el juego dando indicaciones, pero más allá de eso cada día, en cada entrenamiento, en cada práctica, en cada ejercicio.

El camerino morado está deshecho, pero con una promesa al frente: dedicarle a su ahora eterno capitán el título nacional.

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