Grecia tuvo para golpear al inicio, pero falló. Rival ajustó y le quitaron gol legítimo

Por: Cristian Brenes 24 septiembre
El griego Felipe Chaves (izquierda) disputa la pelota con el brumoso Ricardo Blanco (derecha) sobre una cancha del Estadio Allen Riggioni en muy malas condiciones. El juego terminó 0 a 0. | MARIO ROJAS
El griego Felipe Chaves (izquierda) disputa la pelota con el brumoso Ricardo Blanco (derecha) sobre una cancha del Estadio Allen Riggioni en muy malas condiciones. El juego terminó 0 a 0. | MARIO ROJAS

Grecia. Cartaginés hizo caso omiso a las alertas que se emiten de la Grecia de Wálter Centeno, se metió al Estadio Allen Riggioni con una estrategia equivocada y por poco sufre los embates, pero logró soportar el vendaval, recompuso y por poco ve la luz del sol, en un 0 a 0 en el que solo faltó el gol.

Los brumosos reconocieron en la previa que la mejor forma de salvaguardarse de los griegos era presionarlos en salida y así cortar la conexión con la zona media, aunque en el intento se desprotegieron en la medular y quedaron en desventaja y expuestos en la primera parte, cuando los dueños de casa lograban combinar.

Las distancias entre la zaga, la mediacancha y la delantera blanquiazul no fueron las adecuadas y por ahí se filtraban constantemente los locales, al punto que en 16 minutos ya acumulaban siete remates y un mano a mano con el arquero, pese al mal estado de la cancha.

Los de la Vieja Metrópoli se veían aturdidos y a como podían soportaban. Mauricio Castillo naufragó y prácticamente no apareció, al punto que las tres llegadas que tuvieron en la etapa inicial se dieron por recuperaciones de pelota en campo rival y no por elaboración propia.

Grecia tuvo para golpear, primero con Allan Alemán en el 4’, luego con Johan Condega en el 13’ y también con Bayron Jiménez en el 45+3’. En todas esas enfrentaron cara a cara a Luis Diego Rivas, pero en las tres los disparos se fueron por un costado.

Los dirigidos por Wálter Centeno dejaron con vida a Cartaginés en la primera parte, pese a culminar con 11 remates (tres de ellos directos) y tres duelos.

Javier Delgado aprovechó la oportunidad y corrigió para el complemento. El técnico convirtió su línea de cinco en defensa en una de cuatro y se ganó a un hombre en la mediacancha, con lo que equilibró y tuvo más posesión. Además, inyectó más movilidad con la sustitución de Castillo por Dylan Flores.

La mejoría fue inmediata. En el 48’ Flores tocó la puerta, en el 50’ Ronchetti tuvo una ocasión inmejorable, aunque disparó muy mal, y en el 51’ le anularon un gol legítimo a Fabrizio por un fuera de lugar inexistente.

En solo seis minutos por poco ven la luz del sol, de no ser por el grosero error de Emanuel Alvarado, al abanderar mal.

Cartaginés puso el partido donde lo quería, obligó a los griegos a jugar largo y limitó sus transiciones. Además, generó para sumar de a tres, pero únicamente se dejó uno, en parte por el guardalínea.