Opinión

El verdadero oro de Corcovado

Actualizado el 12 de agosto de 2013 a las 12:01 am

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El verdadero oro de Corcovado

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Con gran preocupación he leído los últimos reportajes sobre nuestro Parque Nacional Corcovado. En ellos, más que resaltar la grandeza y majestuosidad de un sitio que conserva la última porción de bosque tropical húmedo del Pacífico mesoamericano y una incomparable riqueza biológica, se enfatiza en los millones de colones que unos pocos logran con la extracción de oro, sin importar el daño que están ocasionando al patrimonio natural de todos los costarricenses.

Nuestro Parque Nacional Corcovado protege más de 46.000 hectáreas de tierra y por su asombrosa diversidad biológica despierta un gran interés en la comunidad científica nacional e internacional, por lo que sus ecosistemas y recursos naturales son objeto de continuos estudios científicos. El Minae recibe diariamente mensajes de científicos de todas partes del mundo, que nos recuerdan su valor y nos piden con vehemencia que actuemos en defensa de Corcovado. Y así lo hacemos permanentemente, año tras año.

Fauna y flora. Lo hacemos porque es nuestro deber y porque conocemos de las miles de especies de flora que habitan en el Parque, muchas de ellas de distribución restringida o que han desaparecido de otras regiones, como el árbol de ajo (Caryocar costarricense) o el ojoche (Brosimuncostaricanum). Porque sabemos que, entre la diversa fauna que alberga Corcovado, hay especies en peligro de extinción, como la lapa roja, el chancho de monte, el jaguar y el cocodrilo. Porque toda esta riqueza de ecosistemas terrestres y marinos que interactúan en armonía, es el resultado de un esfuerzo del país desplegado desde 1975, cuando decidimos conservarla para las presentes y futuras generaciones de Costa Rica y el mundo. Por eso estamos haciendo esfuerzos –todo lo posible en medio de las limitaciones del Sistema Nacional de Áreas de Conservación y del Minae– por proteger y evitar que, por unos pocos, perdamos el verdadero oro de Corcovado: su riqueza natural.

Operativo ‘Oro Verde’. En abril de este año, con el apoyo de la Fuerza Pública, se desarrolló el operativo denominado “Oro Verde”, para medir el grado de invasión de oreros así como los daños causados por esta actividad ilícita. Un total de 38 oficiales de la Fuerza Pública, junto con 52 funcionarios del Programa de Prevención, Control y Protección del Área de Conservación Osa (Acosa) del Sinac/Minae, llevaron a cabo un barrido en las cuencas de los ríos Claro, Madrigal, Venado, Sirena, Tigre, Pavo y Rincón, en un territorio de unas 13,000 hectáreas. Se encontraron grupos de 12 a 16 personas organizadas en un solo sitio, extrayendo oro. La zona de mayor incidencia es la cuenca del río Tigre, con alrededor de 20 túneles de extracción.

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Con el operativo “Oro Verde” se destruyeron 15 champas (pequeñas chozas donde se refugian los oreros), se detuvo a 16 personas, se decomisaron diversas herramientas utilizadas para la extracción del mineral, así como radios de comunicación.

Después de este operativo, se mantuvo un campamento en el área de túneles, a fin de asegurar presencia en el sitio. En general, se han hecho más de 50 patrullajes terrestres, varios sobrevuelos, 30 denuncias y, de las personas detenidas, cuatro fueron puestas a la orden de la Fiscalía de flagrancia y dos de ellos fueron condenados a descontar tres meses de prisión.

Protección. ¡Estamos actuando! El Minae, a través de Acosa, tiene una estrategia para la protección de Corcovado. Anualmente, el Estado invierte en la protección y mantenimiento del parque cerca de ¢109 millones. Para el operativo “Oro Verde”, ese monto ascendió a unos ¢250 millones. Pero lo cierto es que ningún dinero es suficiente para cubrir lo que vale Corcovado y los servicios ecosistémicos que presta, como son la belleza escénica, la fijación de carbono, la biodiversidad y el agua que conserva y provee a los costarricenses. Este es el verdadero oro.

Necesitamos seguir recibiendo el apoyo de la Fuerza Pública, contar con más personal, mejores equipos y armas para actuar ante estos grupos, que están bien organizados. Pero, sobre todo, necesitamos de todos los costarricenses para alzar la voz en contra de unos pocos que, por el dorado metal, están dañando nuestro oro verde, nuestro patrimonio natural.

Necesidad de apoyo. Necesitamos el apoyo de los habitantes de Osa, para que denuncien a quienes incitan a dañar nuestra biodiversidad, nuestra imagen y nuestro futuro. Los costarricenses somos inteligentes e innovadores. Sabemos que las comunidades alrededor de Corcovado pueden generar otras actividades productivas, y no aceptamos que haya personas que no puedan o no quieran dejar una actividad prohibida e ilegal desde hace 38 años. En la actualidad, el parque recibe aproximadamente 30.000 turistas al año, que dan trabajo a guías, hoteleros, restaurantes, lancheros y taxistas. Sin duda, el Parque Nacional Corcovado contribuye con la economía de la península de Osa y todavía tiene mucho que ofrecer.

Este es un llamado para que defendamos a Corcovado y mostremos al mundo que el país y sus ciudadanos somos congruentes con la imagen verde que proyectamos.

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