Opinión

Nuestra última oportunidad para salvar el planeta

Actualizado el 01 de junio de 2014 a las 12:00 am

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Nuestra última oportunidad para salvar el planeta

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MELBOURNE – La humanidad ya casi se ha quedado sin tiempo para abordar el cambio climático. Los científicos han señalado que un aumento de la temperatura de dos grados centígrados por encima de los niveles preindustriales colocará a la Tierra en un terreno peligroso y desconocido. Sin embargo, actualmente vamos camino de un aumento de cuatro grados o más en este siglo. Ha llegado la última oportunidad para actuar.

Dicha oportunidad se producirá en diciembre del 2015 en París, cuando los Gobiernos del mundo se reúnan para la vigésima primera cita anual de las Naciones Unidas sobre el cambio climático, pero esa vez será diferente. O los Gobiernos acuerdan la adopción de medidas decisivas, como han prometido, o volveremos la vista atrás y veremos el 2015 como el año en el que la salud climática se nos deslizó entre los dedos.

En 1992, los Gobiernos del mundo aprobaron la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y prometieron evitar “la peligrosa interferencia antropogénica [inducida por el hombre] en el sistema climático”, reduciendo la tasa de emisión de los gases que provocan el efecto de invernadero, en particular el dióxido de carbono, pero, aunque el tratado entró en vigor en 1994, la tasa de emisiones de dichos gases, incluido el CO2, ha aumentado en realidad.

En 1992, con la combustión mundial de carbón, petróleo y gas, más la producción de cemento, se lanzaron 22.600 millones de toneladas de CO2 al aire. En el 2012, el año más reciente sobre el que disponemos de datos comparables, las emisiones ascendieron a 34.500 millones de toneladas. En lugar de controlarlo, la humanidad ha acelerado el cambio climático inducido por el hombre.

Ahora ese es el mayor problema moral de nuestro tiempo. La utilización de combustibles fósiles en todo el mundo amenaza a los pobres, que son los más vulnerables al cambio climático (aunque los ricos son la causa principal), y a las generaciones futuras, que heredarán un planeta ya inhabitable en muchos lugares y con el abastecimiento de alimentos sometido a crisis en gran escala.

Estamos causando ese daño en una época en la que los adelantos tecnológicos permiten al mundo sustituir los peligrosos combustibles fósiles por fuentes energéticas con escasas emisiones de carbono, como, por ejemplo, la eólica, la solar, la nuclear y la hidroeléctrica, y reducir las repercusiones de los combustibles fósiles utilizando la tecnología para la captura y el almacenamiento de carbono. El papa Francisco recientemente lo ha expresado perfectamente: “Salvaguardar la Creación”, ha dicho, “porque, si destruimos la Creación, ¡la Creación nos destruirá a nosotros! ¡No debemos olvidarlo nunca!”.

Sin embargo, para los muchos intereses poderosos existentes, el cambio climático sigue siendo un juego cuyo objetivo es retrasar lo más posible la adopción de medidas. Las gigantescas compañías de combustibles fósiles han seguido presionando entre bastidores contra el paso a la utilización de una energía con escasas emisiones de carbono y han utilizado su inmensa riqueza para comprar informaciones en los medios de comunicación destinadas a sembrar la confusión. El imperio de medios de comunicación de Rupert Murdoch en los Estados Unidos, el Reino Unido, Australia y otras partes destaca por el papel particularmente cínico que desempeña en la difusión de propaganda anticientífica.

Aun así, la política del cambio climático puede estar cambiando para mejor, como lo refleja el contundente mensaje del Papa. El fin del estancamiento podría llegar ponto por las seis razones siguientes:

En primer lugar, el mundo está dándose cuenta de la calamidad que estamos causando. Aunque la máquina de propaganda de Murdoch produce un torrente diario de falsedades anticientíficas, el público ve también sequías prolongadas (ahora en partes de Brasil, California y el Sudeste asiático, por citar solo algunos lugares), inundaciones enormes (recientemente en Bosnia y Servia) y olas de calor letales (en muchas partes del mundo).

En segundo lugar, los ciudadanos del mundo no quieren morir en medio de las llamas. La opinión pública ha logrado hasta ahora bloquear la construcción del oleoducto Keystone XL, que aceleraría la producción de arenas petrolíferas del Canadá, perspectiva escandalosa en vista de que ni Canadá ni los EE. UU. se han comprometido aún con un plan climático.

En tercer lugar, puede ser que nos esperen crisis climáticas más graves. Este año podría haber un muy intenso fenómeno de El Niño, cuando las aguas del Pacífico oriental se calientan y provocan trastornos climáticos mundiales. Un gran El Niño ahora sería aún más peligroso de lo habitual, porque se sumaría a la tendencia general al aumento de las temperaturas mundiales. De hecho, muchos científicos creen que un gran El Niño podría hacer que el 2015 fuera el año más cálido de la Tierra.

En cuarto lugar, tanto los EE. UU. como China, los dos mayores emisores de CO2, están empezando por fin a ponerse serios. El gobierno del presidente Barack Obama está intentando parar la construcción de dos nuevas centrales eléctricas de carbón, a no ser que estén equipadas con tecnología para la captura y el almacenamiento de carbono. Por su parte, China ha comprendido que su profunda dependencia del carbón está causando una contaminación y una niebla tóxica tan devastadoras, que está provocando una pérdida enorme de vidas, pues la esperanza de vida se ha reducido nada menos que en cinco años en las regiones con un enorme consumo de carbón.

En quinto lugar, las negociaciones de París están comenzando por fin a atraer la atención mundial, tanto del público como de los dirigentes mundiales. El secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, ha pedido a los dirigentes políticos que asistan a una cumbre especial en setiembre del 2014, es decir, 14 meses antes de que se celebre la reunión de París, para lanzar unas negociaciones intensivas. La red de expertos de las Naciones Unidas que yo dirijo –Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible– hará público un importante informe, el próximo mes de julio, sobre cómo puede descarbonizar su sistema energético cada una de las economías más importantes.

Por último, los avances tecnológicos en materia de sistemas energéticos con escasas emisiones de carbono, incluidos los sistemas fotovoltaicos, los vehículos eléctricos, la captura y el almacenamiento de carbono, las centrales nucleares de cuarta generación con dispositivos de seguridad enormemente perfeccionados, contribuyen a la transición a una energía de bajo costo y escasas emisiones de carbono tecnológicamente realistas, con unos enormes beneficios consiguientes para la salud humana y la seguridad planetaria.

A partir de este otoño, la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible creará una plataforma, con el fin de que todos los ciudadanos del mundo participen en la ardua misión de salvar el planeta. La Red ofrecerá en línea, y gratuitamente, un curso introductorio al cambio climático y después organizará en línea una “negociación” mundial sobre un acuerdo climático planetario.

Esperamos que centenares de miles, tal vez millones, de ciudadanos interesados de todo el mundo participen en línea para indicar el camino a los políticos. El control del cambio climático es un imperativo moral y una necesidad práctica, demasiado importantes para dejarlos en manos de los políticos, las grandes compañías petroleras y sus propagandistas de los medios de comunicación.

Jeffrey D. Sachs es profesor de Desarrollo Sostenible, profesor de Política y Gestión de la Salud y director del Instituto de la Tierra en la Universidad de Columbia. También es asesor especial del secretario general de las Naciones Unidas sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio. © Project Syndicate.

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