4 noviembre, 2014

El editorial “Agotamiento de los rellenos sanitarios” ( La Nación , 15/10/2014) contiene afirmaciones que deben aclararse para educar al público en el tema de los residuos sólidos. Nuevamente se sigue usando la palabra “basura”, aun cuando en la ley 8839 –Ley para la Gestión Integral de Residuos (2010)– se define el concepto de “residuo sólido”. En seguida se hace un recuento de datos sobre las toneladas de residuos que reciben algunos rellenos sanitarios del área metropolitana y su eventual agotamiento.

Además, recuerda la “pesadilla de la basura en los años 90”, y se afirma que “el país tomó conciencia de las consecuencias”. Aunque tuvieron que pasar 20 años para tener una ley que obliga a todos a responsabilizarse por sus residuos y aún existan algunos botaderos a cielo abierto, la realidad es que los rellenos sanitarios citados ya estarían “agotados” si no se hubieran recuperado miles de toneladas de materiales reciclables en este lapso de tiempo.

Reciclaje. Por otro lado, se afirma que “el reciclaje está en pañales, a falta de buenos hábitos y sistemas eficientes”. Con esta frase se menosprecia la labor que hacemos miles de personas en organizaciones, comunidades, centros educativos, microempresas e industrias. Diariamente se recuperan, transportan, comercializan e industrializan cientos de toneladas métricas de materiales reciclables (cartón, papel, vidrio, plásticos y metales) que tienen un valor económico importante. De otra forma estos residuos terminarían enterrados precisamente en los rellenos sanitarios que tanto preocupan al editorialista. En estos 20 años, muchos ciudadanos sí hemos tenido conciencia, a tal punto que actualmente es difícil encontrar un estudiante que no sepa el significado e importancia del “reciclaje”. Quizás en los años 90 sí estábamos “en pañales”, pero en el 2014 el reciclaje en Costa Rica es como un niño que aprende a caminar: aún se tropieza y todavía requiere ayuda.

Se afirma que la Ley 8839 “no asigna recursos financieros ni administrativos” para que los municipios implementen el plan de gestión de residuos. Sin embargo, cada municipalidad es autónoma y debe cobrar las tarifas por los servicios de recolección, tratamiento y disposición final que brinda a los usuarios. Estas deben cubrir los costos, incluyendo educación a la población y recolección selectiva de materiales. Pero además, en cada cantón las viviendas y empresas deben responsabilizarse por los residuos que generan e invertir lo necesario para su cumplimiento.

El artículo 4 de la ley 8839 define claramente en qué consiste la “jerarquía en la gestión de residuos” : la primera palabra indica la acción a cumplir: a) evitar la generación, b) reducir al máximo la generación, c) reutilizar los residuos, d) valorizar los residuos por medio del reciclaje, e) tratar los residuos generados, y f) disponer la menor cantidad de residuos. Las primeras acciones en esta jerarquía se conocen mundialmente como las tres R (Reducir - Reutilizar - Reciclar) y la disposición final, o sea, el relleno sanitario, siempre será la última R.

La primera acción (evitar) significa que “el mejor residuo es aquel que no se genera”. No deberíamos estar generando 2.700 toneladas métricas de residuos en la GAM que menciona el editorial. Hay muchas recomendaciones: 1) piense antes de comprar cualquier cosa, 2) prefiera los productos naturales, 3) evite los envases desechables y 4) procure llevar su propia bolsa cuando sale de compras. No obstante, el consumismo nos indica que debemos comprar de todo para ser felices. Si separamos los empaques (residuos inorgánicos), se estima una reducción de entre 20% y 35%, y si aprovechamos los restos de comida (residuos orgánicos), esta reducción sería de entre 70% y 85%. Esto significa un aumento en la vida útil de los rellenos sanitarios, por cuanto apenas entre %15 y 30% tendrían que enterrarse.

El editorial finaliza así: “No estamos a tiempo de apostarle demasiado al reciclaje, aunque es indispensable intensificar la práctica por razones de responsabilidad ambiental”. Esta aseveración es bastante confusa y contradictoria, ya que más bien la ley promueve a que se debe intensificar el aprovechamiento de materiales reciclables. Esto es una obligación de todo generador de residuos sólidos y no solo por responsabilidad ambiental”.

Es preciso cambiar los paradigmas y dejar de pensar que la única solución es enterrar o incinerar los residuos. Recordemos: evitar, reducir, reutilizar, valorizar, tratar y disponer, en ese orden.

Sergio González Duarte, director de la Fundación Ceprona y coordinador de Redcicla.

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