El principal perdedor político e ideológico en la elección del 1.° de mayo fue el Frente Amplio

 4 mayo

Los diputados del Frente Amplio (FA) están, en teoría, a favor de la agenda de derechos y a que la Asamblea entre a decidir sobre temas largamente postergados, como las uniones de hecho, la fertilización in vitro, los derechos sexuales de la mujer y el combate a toda forma de discriminación odiosa por razones de género y preferencia sexual.

Gonzalo Ramírez es uno de los diputados más beligerantes en contra de esa agenda. Sin embargo, al menos cinco de los diputados del FA –entre disidentes y no–, aunque fuese de manera indirecta, hicieron posible su elección como presidente de la Asamblea Legislativa.

La inconsecuencia ideológica del Partido Liberación Nacional (PLN) no es cosa nueva. Ya en anterior oportunidad, a cambio de su voto para formar el Directorio legislativo, le entregó la Comisión de Derechos Humanos nada menos que a Justo Orozco.

Que ahora le haya entregado la presidencia legislativa a uno de los diputados más retrógrados en materia de derechos humanos, no es cosa nueva ni de extrañar. Parece que por ganar un pulso de segunda, Liberación Nacional no tuvo reparo en perder, incluso, la vergüenza.

El principal perdedor político e ideológico en la elección del 1.° de mayo fue el Frente Amplio. Con tal de no permitir que Ottón Solís fuese el nuevo presidente legislativo, terminó dándole cinco de sus nueve votos –fuese votando por sí mismos, nulo o en blanco– al representante más conspicuo de todo aquello a lo que el FA combate. Inconsecuencia más acabada pocas veces ha sido vista tanto en la Asamblea como en la política nacional. Pobre revolución socialista, en lo que fue a parar con Maduro allá y con el FA aquí.

El autor es abogado.