9 septiembre, 2016

Con ocasión del artículo publicado por La Nación el 5 de setiembre del 2016, titulado “Registro Civil se decidió al final por cédula más cara”, el Consejo de Directores del Tribunal Supremo de Elecciones aclara que la oferta adjudicada después del concurso público para la contratación de un nuevo servicio de impresión del documento de identidad fue de $1,73 por cédula.

A esta se le incluyeron modificaciones que si bien aumentaron en $0,23 la oferta inicial, obedeció al costo de oportunidad de contar con un documento confeccionado con técnicas más seguras para la identificación de personas y con materiales más duraderos. Se pasaría de producir cédulas en plástico PVC-PET, material originalmente adjudicado, a policarbonato con grabado láser.

El costo resultante tras la inclusión de estas modificaciones es de $1,96 por cédula, el cual sigue siendo menor que el de las otras ofertas del concurso público, que oscilaban entre los $2,38 y los $2,99.

La adición de las modificaciones al contrato original firmado con el consorcio ICE-Oberthur, ganador del concurso público mencionado tiene pleno respaldo legal y cartelario.

La cantidad de reposiciones de cédula solicitadas por los usuarios es alta. El porcentaje de solicitudes por deterioro del documento de identidad fue de 12,61% del total de cédulas impresas solo en sede central, entre enero y julio del 2016.

El Registro Civil emite, en promedio, 650.000 cédulas al año. Si se aplica ese 12,61% como tasa de deterioro, hablamos de que se imprimen 81.965 cédulas anuales solicitadas por esta razón. Esta cifra, multiplicada por el costo global actual de cada cédula ($5,07), implica un gasto anual de $415.562 por la producción de cédulas cuyo objetivo es reponer las deterioradas, que debe ser asumido por el Estado e incluye la impresión, el uso de sistemas biométricos, los recursos humanos implicados y los servicios públicos utilizados, entre otros factores fijos y variables.

Ahora bien, si se multiplican los $0,23 en que se incrementó el costo de la cédula contemplado antes de las modificaciones, por la cantidad de cédulas que se emiten al año, permitiría estimar un incremento anual de $149.500 por la producción de cédulas.

Sin embargo, con las características de durabilidad del nuevo material, no sería necesario reponer cédulas por deterioro, que como se indicó a la fecha representa un costo anual de $415.562, el cual comparado con el citado aumento de $149.500 en el costo de emisión de cédulas al año, resulta en una reducción de $266.062 en el gasto anual por producir documentos de identidad solicitados por deterioro.

De esta forma, las mejoras de seguridad y durabilidad del formato de la cédula se complementan con la proyección de un ahorro que beneficiaría a todos los costarricenses.

José Francisco Rodríguez Siles

Coordinador del Consejo de Directores y director ejecutivo del TSE

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