Opinión

Una de cal y otra de arena

Actualizado el 03 de octubre de 2015 a las 12:00 am

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Una de cal y otra de arena

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Con todo respeto por don Rodrigo Alberto Carazo, rechazamos categóricamente la nota publicada en La Nación el pasado 6 de setiembre, en la página 26A, porque nuestro funcionario procedió correctamente en el caso planteado por el exdefensor de los habitantes.

El plataformista usó el sentido común y cumplió la normativa: no proceder con el trámite si la cédula es distinta a la que aparece en el Registro Civil.

Por la amplia trayectoria tanto pública como de cliente del Banco de Costa Rica (BCR), don Rodrigo Alberto tiene el bien ganado derecho de suponer que todo el mundo lo conoce, pero también debería saber –como todo en la vida–, que existen excepciones, aunque sean pocas. Posiblemente este era el caso (al menos don Rodrigo no aduce que conocía bien al plataformista que le atendió).

El trámite del señor Carazo no era cualquier trámite. Un error puede dar lugar a una grave suplantación de identidad, de la cual don Rodrigo se habría quejado y, ¿por qué no?, sufrido por el resto de su vida.

El funcionario hizo bien en no aceptar un documento de identidad distinto al último emitido por el Registro, por más parecido que fuera.

Nuestro plataformista no tiene por qué saber que don Rodrigo Alberto porta una cédula que él mismo –por alguna válida razón que desconocemos– desechó dos años atrás. Y en lugar de haber hecho lo correcto, destruir la cédula desechada, es precisamente la que utiliza.

Nuestro cliente debería aceptar lo inusual de su proceder y que, a como están las cosas en nuestro país, podría incluso ser muy “sospechoso”.

La actuación del funcionario está apegada a la normativa que ha dispuesto el Banco Central de Costa Rica, donde textualmente se indica: “Requisitos para obtener un certificado digital: Nacionales: cédula de identidad y presentarla en el momento de solicitar el certificado y, en el caso de las personas nacionales, ser la última cédula emitida por el Tribunal Supremo de Elecciones”.

La cédula que presentó el señor Carazo no cumple dichas normas, y por tanto nos vimos impedidos para realizar el trámite solicitado.

Lamentablemente, por ser una situación provocada por el señor Carazo, el BCR no puede pagarle la hora perdida. Más bien, por ser un excelente y preocupado cliente defensor del BCR, tampoco vamos a cobrarle el tiempo perdido del plataformista y de su jefe.

Ahora bien, con respecto a lo señalado por el señor Carazo en la última publicación, del 21 de setiembre, titulada “Algo tiene el banco con mi cédula”, aclaramos que, en efecto, para algunos trámites es necesario contar con la fotocopia de la cédula de identidad del cliente; sin embargo, estamos considerando la atinada observación y revisaremos nuestros procesos y la normativa, de tal forma que se flexibilicen los trámites y se elimine la duplicidad de documentos.

Tal como se explica en los párrafos anteriores, la cuestión no es que el Banco tenga algo en contra de su cédula, las regulaciones externas e internas son de aplicación general, abarca a todos nuestros clientes.

Lamentamos el inconveniente presentado durante el proceso de apertura de la cuenta corriente jurídica y la entrega de las chequeras, situación particular y para lo cual se han tomado ya acciones correctivas.

Sobre el primer reclamo del señor Carazo, con todo respeto, indicamos que no tiene razón, pues fue él quien provocó lo sucedido. Pero la segunda queja se acoge para corrección. Entonces, como dice el refrán, “una de cal, otra de arena”.

Marvin Corrales

Subgerente general BCR

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