Opinión

Se apagó una estrella

Actualizado el 06 de agosto de 2013 a las 12:00 am

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Para los muchachos de hoy, este nombre quizá no represente mucho, pero, para los jóvenes de hace 50 años, Tuzo Portuguez era una estrella. Tuzo fue el único pugilista costarricense que ha logrado ver su nombre en letras luminosas sobre la marquesina del Madison Square Garden en New York.

En estos días, Tuzo ha vuelto a la tierra que le dio la vida, dejando a su paso una estela luminosa en el campo del deporte nacional.

En su niñez intentó jugar fútbol y estuvo alineado con los mosquitos del Saprissa, pero Emilio Castrillo, un vecino suyo, a quien llamaban “el boxeador caballero”, por lo limpio que era en el deporte de los guantes, le encontró condiciones para el boxeo y comenzó a entusiasmarlo.

Tuzo empezó en el deporte de los guantes un día en que su hermano Carlos tenía un compromiso en el cuadrilátero, pero no quería ir por dificultades con el entrenador. “Dejámelo a mí –dijo Tuso–, yo me fajo con él”.

Inicio de una carrera. Tuzo triunfó en el cuadrilátero y fue así como comenzó la carrera del pugilista más grande que ha tenido Costa Rica.

Sus primeros encuentros fueron en el Estadio Mendoza y comenzó a tener fama de buen pegador.

Su primera pelea estelar fue contra el Chino Gómez, campeón de boxeo en aquel momento, y Tuzo logró su primer triunfo importante. Poco después fue llamado para pelear en El Salvador, donde tuvo que enfrentarse a boxeadores de mayor experiencia; sin embargo, logró salir bien librado.

Su siguiente visita fue a Nicaragua, donde adquirió tal fama que se quedó cinco años boxeando con verdaderas estrellas del cuadrilátero.

Después fue a Pincho Gutiérrez a quien se le ocurrió llevarlo a Cuba, donde le tocó enfrentarse con Baby Culinger, con quien había peleado en Nicaragua y le había ganado. Culinger le pidió la revancha y Tuzo aceptó. Decía Tuzo que en aquel encuentro todas las barras gritaban a favor de Culinger; solo allá por algún rincón se oían tres voces a favor de él, eran : Zorro Campos, Marcos Ovares y el Enano García, quienes cumplían contratos futbolísticos en Cuba por aquellos años.

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Tuzo triunfó de nuevo frente al campeón cubano y entonces sí que se le fueron arriba las acciones en el mundo del boxeo.

Recibió ofertas de todo el mundo y la primera que aceptó fue la de Bobby Man, para pelear en los Estados Unidos. Ganó Tuzo, y ahora sí: al Madison Square Garden contra Paddy Young, un aspirante a la corona mundial.

El día de la pelea, creo que ha sido el único día en que todos los radios de Costa Rica estaban pendientes de las emisoras que la retransmitirían: ¡Triunfa Tuzo!

Gran triunfo. Locura colectiva, la gente se echó a la calle a celebrar el triunfo. Tuzo regresa varios días después y todo el mundo quiere invitarlo. Desde Nicaragua le llegan invitaciones y, entre fiesta y fiesta, a Tuzo se le olvidó que tenía una revancha para el próximo mes con el mismo Paddy Young. Llegó el día de la pelea y Tuzo perdió.

No obstante el contraste, a Tuzo le siguieron sobrando ofertas para pelear en diferentes países: Canadá, Venezuela, México, España, Inglaterra y muchos otros.

Cuando los triunfos comenzaron a escasear, Tuzo se vino a vivir a Costa Rica definitivamente: vivió largos años rodeado del cariño de su familia y de sus amigos.

En los últimos días llamé a su casa para saber cómo se encontraba, y me dijeron que se hallaba en el hospital y que estaba grave.

Dos días después, fuimos a dejarlo en su última morada.

Que Dios lo tenga en el cielo, aunque ahí no se va a poder pelear con nadie.

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