Opinión

De acuerdo con Francisco

Actualizado el 05 de marzo de 2017 a las 12:00 am

Es preferible ser quien realmente se es, que ser lo opuesto a lo que decimos que somos

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En una homilía privada, celebrada en Casa Santa Marta, donde reside, el papa Francisco, desarrollando la sentencia de Jesús en el sentido de que “es mejor ahogarse que hacer que otros pequen” –según el Evangelio de San Marcos– actualizó la frase al decir que “es mejor ser ateo que católico hipócrita”.

De inmediato, al menos en Costa Rica, un prelado de la Conferencia Episcopal salió a advertir públicamente que “el Papa había sido malinterpretado por periodistas y medios”.

¿Malinterpretado en qué, cómo y por qué? La frase de Francisco, al llamar la atención sobre el “pecado” de la incoherencia entre lo que digo que soy y lo que realmente soy, no tiene desperdicio; es una perfecta reconstrucción de la frase de Marcos en el Evangelio.

Desde luego que es preferible ser quien realmente se es –aunque sea ser ateo– que ser lo opuesto a aquello que decimos que somos: católicos hipócritas, también cristianos no católicos, musulmanes o judíos hipócritas porque los hay de todo.

Y no cabe “malinterpretación” de las valientes palabras de Francisco que amplió al señalar a aquel que dice: “Yo soy muy católico, yo voy siempre a misa, pertenezco a esta asociación y a esta otra; pero mi vida no es cristiana, no pago lo justo a mis empleados, exploto a la gente, soy sucio en los negocios, hago blanqueo de dinero… doble vida”.

Excelente, Francisco, ojalá todos los miembros de la jerarquía de la Iglesia católica y de todas las demás iglesias y religiones en el mundo repitieran esas palabras y, mejor aún, las pusieran en práctica.

Interpretación. Yo bien interpreto las palabras de Francisco en el sentido de que aquellos que profesando una religión actúan exactamente en sentido opuesto a sus valores mejor harían saliéndose de la religión que fementidamente dicen profesar para no terminar inundando de barro a los demás creyentes y a la Iglesia misma.

Me refiero, entre otros, pero no los únicos, a aquellos que con el Niño Jesús en estampitas no tienen impedimento moral para practicar la pedofilia o ser amantes de la mujer del prójimo, a aquellos que elogian la pobreza de Jesús pero se hicieron ricos sin saberse cómo y ven con asco a los pobres, a aquellos que en nombre de Alá degüellan a todos los que se les atraviesan en el camino, a aquellos ortodoxos que con “Jehová” en la lengua construyen viviendas en territorio invadido; en fin, a todos aquellos cristianos –católicos o no– musulmanes y judíos que en nombre de su dios se dedican a hacer el mal al resto de la humanidad.

Ante ellos, muchos ateos, que se dedican a hacer el bien por convicción propia y no por mandato divino, son mejores que los católicos, judíos y musulmanes hipócritas que campean por estos mundos.

Valiente, Francisco, sus palabras no tienen malinterpretación alguna. Así debería entenderlo la jerarquía de la Iglesia católica de Costa Rica que, en lugar de salir a alegar una presunta malinterpretación mediática, debería repetir el mensaje y hacerlo regla de su vida. Por lo que a mí hace, tomo para mi saco.

El autor es abogado.

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