Por: Nuria Marín Raventós 22 noviembre, 2015

Amante de los deportes, he apoyado siempre a nuestra Selección Nacional de Fútbol, no solo por la actividad deportiva en sí, sino también por la maravillosa capacidad que tiene el fútbol de tocar el nervio patriótico que poseemos, de convertir a extraños en amigos que comparten angustias y tensiones y de generar el explosivo júbilo del gol o el pitazo final que decreta un triunfo.

Tengo ahora una razón más. Gracias a una ingeniosa iniciativa de canal 7 y el Inamu, en la transmisión de los partidos de la Selección aparecerá un “tercer marcador” que llevará un conteo en tiempo real del número de denuncias por violencia doméstica generadas durante el transcurso del juego.

Lamentablemente, para un gran número de mujeres en nuestro país, las vacaciones, fiestas de fin de año y otros tiempos de ocio, lejos de ser un espacio para disfrutar con la familia y los amigos, son crueles calvarios de terror al operar como detonantes de violencia.

Es en el marco de esta realidad que cabe hacer hincapié en el potencial de esta iniciativa porque rompe con el silencio, sensibiliza y expone una cara de la violencia que sufren nuestras mujeres en una sociedad que, muchas veces, hace oídos sordos u opera como cómplice silencioso, lo cual redunda en impunidad para los agresores.

Cada año, mueren entre 20 y 30 mujeres, punta del iceberg de las más de 50.000 denuncias anuales por violencia intrafamiliar y de los miles de casos denunciados en el marco de la Ley de Penalización de la Violencia. ¿Y las que no denuncian por temor a represalias, por depender económicamente de su agresor o por desconfiar de la eficacia del sistema judicial?

El segundo informe Estado de los Derechos Humanos de las Mujeres en Costa Rica revela cómo aún persisten mitos y estereotipos, entre ellos, el pensar que la violencia es un asunto privado y justificado por una acción de la mujer, o que el hombre está llamado a ejercer un poder superior sobre ellas y el patrimonio familiar.

Tales creencias, unidas a una errónea construcción de la masculinidad, perpetúan una cultura que facilita la agresión. En el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, me uno al llamado del secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon: “Todos somos responsables de prevenir y poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas, comenzando por eliminar la cultura de discriminación que permite que esa violencia continúe”.

Nuria Marín Raventós es licenciada en derecho por la Universidad de Costa Rica y máster en artes liberales por Harvard University. Es cofundadora y vicepresidenta del grupo empresarial Álvarez y Marín Corporación.