Por: Armando González R. 3 junio

“Me eligieron para representar a los ciudadanos de Pittsburgh, no a los de París”, afirmó el presidente Donald Trump cuando anunció su decisión de abandonar el acuerdo sobre cambio climático suscrito por todas las naciones del planeta, salvo Siria y Nicaragua, esta última ausente en protesta por la insuficiencia, a su juicio, de las medidas incorporadas al convenio.

Alarma, en primer lugar, la incomprensión del papel desempeñado por la Ciudad Luz en la negociación del acuerdo. París fue sede de las deliberaciones y el gobierno de Francia un entusiasta participante. Nada más. El convenio y sus efectos son de alcance planetario. Quien represente a Pittsburgh debería tener tanto interés en impedir el calentamiento global como el alcalde de París o los gobernantes de las Maldivas y otras naciones insulares.

Nadie se eximirá de los efectos del cambio climático, pero el representante de Pittsburgh, si también representa a Carolina del Sur, debería sentirse más obligado a reaccionar frente a la amenaza climática que el alcalde de París. La capital está en el centro de Francia, pero Charleston se ubica en la costa y las crecientes mareas inundan el alcantarillado hasta sacar su contenido a la superficie. Más al norte, en Norfolk, Virginia, las autoridades colocaron marcadores en zonas bajas para ayudar a los conductores a calcular si lograrán atravesar las lagunas creadas por las inundaciones.

Así, a todo lo largo de la extensa costa del Atlántico, las ciudades norteamericanas experimentan inundaciones, muchas de ellas en días soleados. El fenómeno se explica por los crecientes niveles del mar, dicen los oceanógrafos de la marina estadounidense, preocupados por el futuro de la base naval más grande del mundo, situada en Norfolk. Donald Trump, comandante en jefe de esas fuerzas marítimas, debería estar más preocupado que el alcalde de París, carente de todo mando sobre la diminuta flotilla del Sena.

Pero Pittsburgh también tiene alcalde. Bill Peduto no tardó en protestar por la afirmación del presidente y recordó que el 80% del voto en la capital del acero fue para Hillary Clinton. La ciudad está alineada con el resto del mundo y será fiel al Acuerdo de París, agregó el más cercano representante de la ciudadanía. Lo mismo han dicho alcaldes y gobernadores a lo largo y ancho de la geografía estadounidense. No va a ser fácil sustraer de la lucha contra el calentamiento global al país productor de gran parte de la ciencia que a todos nos abrió los ojos.

Armando González es director de La Nación.